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México: Destruyen en Tlaxcala capilla de tres siglos de antigüedad

© Catedrales e Iglesias
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El pueblo de Tlaxcala (México) destruye, desde sus cimientos, una capilla de tres siglos de historia

Un acontecimiento sin precedentes en la historia moderna de México se presentó en el municipio de San Pablo del Monte, en el Estado de Tlaxcala, en el centro del país, cuando un grupo de pobladores de la localidad destruyeron, hasta sus cimientos, la Capilla del Santo Cristo. 

Ubicada en el barrio del Cristo en San Pablo del Monte, la Capilla era considerada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como un monumento histórico y como patrimonio cultural de la nación, lo que acrecentó la violencia del acto.  

El obispo de Tlaxcala, monseñor Francisco Moreno Barrón, expresó su “sorpresa e incredulidad” por la destrucción, sin previo aviso, de la Capilla del Santo Cristo, que ocurrió el fin de semana pasado. 

Mediante un comunicado, que fue difundido en la página de la Conferencia del Episcopado Mexicano, monseñor Moreno Barrón expuso que el padre Juventino Rocha Lima, párroco del sitio donde se encuentra la Capilla del Santo Cristo, “nunca fue consultado al respecto” (de la demolición) y que se enteró de lo sucedido “cuando estaban sacando los últimos escombros” de la Capilla. 

Por su parte, la Subprocuraduría de Investigación en Delitos Federales de la Procuraduría General de la República (PGR), anunció esta misma semana que atrajo la investigación de la destrucción de la Capilla por tratarse, justamente, de un delito federal, que afecta al patrimonio del país. 

En su momento, el gobernador de Tlaxcala, Mariano González Zarur, informó que en la averiguación por la demolición del inmueble intervendrán el INAH, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la Secretaría de la Función Pública, la Auditoria Superior de la Federación y la PGR. 

“Si nos van a detener, que nos lleven a todos”, dijeron los pobladores que demolieron la Capilla.  Son habitantes del barrio del Cristo, en San Pablo del Monte.  Y afirman, a diestra y siniestra, que ellos derribaron la capilla “por el riesgo que representaba” para sus familias. 

Los colonos aducen que durante semanas y meses, alertaron a autoridades estatales y federales del peligro que representaba el deteriorado edificio del siglo XVIII, pero pocos les hicieron caso y cuando decidieron actuar “para evitar una desgracia”, les mandaron a decenas de agentes policiacos e integrantes del INAH. 

Lo cierto es que hoy esa Capilla de tres siglos de historia es un montón de escombros, víctima de la indiferencia de las autoridades y del poco respeto al patrimonio religioso que se extiende, como mancha de aceite, en el pueblo mexicano.
 

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