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50 años después, Fernando Fernán Gómez y su película extraviada

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«El mundo sigue» llega a los cines españoles

13 cines proyectarán en toda España, desde este fin de semana, la película maldita del director, restaurada y en formato DCP (Digital Cinema Package).
 
En 1963, y con unas 80 películas como actor a sus espaldas, Fernando Fernán-Gómez celebraba consigo mismo sus bodas de plata en el oficio con el extraño propósito de trabajar al máximo. Promovería los proyectos que no se le propusieran y con sus ahorros estaba dispuesto a sacar adelante esa película que tenía escrita y que había sido rechazada por varios productores. Iba a ser la octava en su filmografía como director.
 
Juan Antonio de Zunzunegui fue el autor de la novela que Fernán-Gómez tradujo en imágenes, y de qué manera, porque menudo era don Fernando.

En 1960 una elogiosa crítica que destacaba los valores dramáticos y el contraste entre sus personajes le acercó a El mundo sigue, el tratado del precitado autor, más sombrío, donde se relataban las angustias y las circunstancias íntimas de una familia humilde en el Madrid de finales de los años 40.
 
Fernán-Gómez escribió una adaptación de aquel libro que en principio nadie quiso producir por su dureza y amargura. Y es que El mundo sigue narra el enfrentamiento entre dos hermanas y la peripecia ludópata del marido de una de ellas con códigos aprendidos de aquella corriente.

Muestra una determinación firme de “desespectacularizar” la pantalla en cada uno de sus planos, exhibe unos diálogos limpios y precisos en espectacular castellano y cuenta con un reparto surtido que encabezan Lina Canalejas, Gemma Cuervo y el propio Fernán-Gómez, en el que comparecen veteranos como Milagros Leal o Francisco Pierrá.

Hay también lugar para otros grandes como María Luisa Ponte y un siempre recio Agustín González, entre papeles más breves para Fernando Guillén, José María Caffarel, Marisa Paredes o Pilar Bardem.
 
El mundo sigue es un melodrama fatalista, un relato sobre la bajeza humana envuelto en una atmósfera próxima a lo documental en su paisajismo social del Madrid de 1963, e interesado en reflejar la impotencia y la miseria moral de una gente que vivió una posguerra.
 
Definitivamente, El mundo sigue fue marginada por considerarse que se trataba de una obra diametralmente opuesta al “nuevo cine español” y la película tuvo que encontrar su salida por otros medios.

Así, El mundo sigue se vendió a Nueva Films, una distribuidora del País Vasco, y el 10 de julio de 1965, dos años después de su confección, la película se estrenaba en Bilbao para en menos de una semana pasar a formar parte de algún programa doble y después esfumarse como si nunca hubiera existido.
 
Aunque hoy sigue siendo uno de sus títulos menos atendidos, críticos y especialistas lo irían reivindicando con los años y hoy consta en todas las listas, junto a La vida por delante (1958) o El extraño viaje (1964) como uno de los más valorados de su director, que décadas después se mostraba satisfecho con el reconocimiento logrado por la película como obra de culto.
 
Fernán-Gómez hizo El mundo sigue porque se encontraba solo. Se sentía vivir una crisis sentimental que no era más que soledad. Démosle un emocionado aplauso.

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