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13 claves del Papa Francisco para educar a jóvenes (inspiradas en Don Bosco)

© René Gonzalez
Papa
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El Pontífice envía una carta a la Familia Salesiana por el bicentenario del nacimiento del santo

La Familia Salesiana agradeció este jueves 16 de julio al Papa Francisco, quien en una carta escribe algunos rasgos  de la educación salesiana que se aplican en nuestros días como antídoto contra la idolatría del dinero, la desigualdad y un excesivo uso de las nuevas tecnologías sin criterio, entre otros problemas.

A continuación, una síntesis de 13 puntos que pueden ser aplicados por padres de familia, educadores y catequistas en varios ámbitos para apoyar y sostener el crecimiento de los jóvenes:  
 
1. El alma de los jóvenes no cambia con los siglos
 
En la carta, indica que el “mundo ha cambiado” en dos siglos, “pero el alma de los jóvenes no: también hoy los muchachos y las chicas están abiertos a la vida”, al mismo tiempo que “hay tantos con riesgo de desánimo, de anemia espiritual y de marginación”.
 
“Don Bosco – continúa- nos enseña, ante todo, a no quedarnos mirando […] para ofrecer a los jóvenes una experiencia educativa integral” que, involucre “la mente, los afectos, toda la persona”.
 
2. Educar a los jóvenes a la alegría, el amor a Dios y el trabajo
 
De aquí -indica– deriva una pedagogía “animada por la preocupación preventiva e inclusiva”, en sectores populares y grupos marginales de la sociedad, “a los cuales ofrece también la posibilidad de la instrucción y de aprender un oficio”.
 
Una armonía enseñada por Don Bosco de “educación moral, civil, cultural”, la cual “conjuga alegría – estudio – oración, y también trabajo – religión – virtud”.
 
La fórmula "educar evangelizando y evangelizar educando" de don Bosco para alcanzar la amorevolezza, la amabilidad”. Es decir, “la simpatía, el afecto, la comprensión y la participación en la vida del otro”.
 
3. No es suficiente amar a los jóvenes, se necesitan gestos concretos
 
El amor del educador no es suficiente si no se expresa “mediante gestos concretos y eficaces”. Gracias a tal amabilidad tantos niños y adolescentes experimentan “una intensa y sana afectividad, muy preciosa para la formación de la personalidad y para el camino de la vida”.
 
4. Educación integral: Familia, juego, amigos y acompañar en el crecimiento
 
Asimismo, destaca lo importante de un “ambiente de familia; presencia del educador como padre, maestro y amigo del joven”, además de “la asistencia; clima de alegría y de fiesta; amplio espacio dado al canto, a la música y al teatro; importancia del juego, del patio de recreación, de los paseos y del deporte”.
 
5. El educador como Don Bosco está con los débiles y necesitados
 
En este sentido, destaca las dotes del educador: “entrega total de sí a Dios”, fidelidad “a los jóvenes en un mismo acto de amor”. Así ha destacado las decisiones valientes de Don Bosco: “la elección de dedicarse a los jóvenes pobres”, la intención de movilizar los “pobres para los pobres, y la elección de ampliar tal servicio más allá de las fronteras de lengua, raza, cultura y religión”.
 
6. Escuchar a los jóvenes para que encuentren su vocación
 
A los adultos les incita a escuchar a los jóvenes en sus “inquietudes o sus reclamos, y aprender a hablarles en el lenguaje que ellos comprenden”. Porque ellos tienen “la necesidad de vida, apertura, alegría, libertad, futuro; el deseo de colaborar en la construcción de un mundo más justo y fraterno…”, “en la tutela de la naturaleza y de los ambientes de vida”.
 
7. Creatividad educativa contra los riesgos de la cultura digital y la cultura del descarte
 
El Papa invita a recorrer con creatividad “las sendas de los nuevos medios de comunicación” y la “educación intercultural”, también en países emergentes y en el diálogo con otras culturas y religiones.

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