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Terminator: Génesis, vuelve Schwarzenegger

© Skydance Productions
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Una pieza muy sólida de entretenimiento, aunque no está a la altura de los clásicos de James Cameron

Se estrena -gracias a Paramount Pictures- la quinta entrega de la factoría Terminator, que servirá al tiempo una secuela, una precuela y un reboot de la franquicia en la que participa de nuevo Arnold Schwarzenegger.
              
Inevitablemente, las comparaciones con las otras cuatro películas anteriores son notables y,  tras al fiasco de la cuarta, se ha recuperado para el guión de esta nueva trilogía a William Wisher, guionista de las dos exitosas primeras entregas. Dirige el americano Alan Taylor (Thor, 2013).
              
Ambientada en 2029, un grupo de rebeldes se ha hecho con el mando del sistema de inteligencia artificial Skynet. Sin embargo, cuando John Connor, líder de la resistencia, se entera de que un Terminator ha sido enviado del pasado para asesinar a su madre, hace todo lo que está en su mano para protegerla.
 
Ahora el terror tecnológico se sumerge a un nivel mucho más pequeño, “nano” incluso. La trama se adentra en un buen número de viajes en el tiempo, una evolución en la confrontación, una lucha constante. Gracias al guión de Patrick Lussier y Laeta Kalogridis las líneas de tiempo se multiplican de manera casi constante. Abriendo fuego para las futuras secuelas, una intención marcada sin ningún rubor para rentabilizar la historia si la taquilla acompaña adecuadamente. Precisamente los viajes en el tiempo pueden ser el “Talón de Aquiles” de la película. Tanto viaje puede ser un riesgo de pérdida.
 
Terminator: Génesis es una pieza muy sólida de entretenimiento, aunque no está a la altura de los clásicos de James Cameron. Un ritmo frenético acompaña a esta épica aventura que despliega grandes dosis de acción in crescendo, pues si ya resultaban intensos los dos primeros tercios del filme, en el tercero se tira la casa por la ventana. Y todo ello gracias a unos apabullantes efectos especiales, que completan una mirada antropológica sobre las raíces familiares bastante consistente.
 
Además, se agradece que Taylor haya sido capaz de integrar en una película tres de las anteriores sin que el resultado sea un popurrí mal acabado. De este modo se consigue un efecto retro para los espectadores que disfrutaron con la primera entrega de la saga en 1984.
              
Por si fuera poco, el filme consigue mantener un sabio equilibrio entre acción, efectos especiales e historia, y lo que suponen las ideas y venidas argumentales sin que el espectador pierda un instante el hilo de la trama, que por momentos recuerda a esa otra gran película ochentera, Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985).
 
En cuanto a sus interpretaciones, podemos destacar a Emilia Clarke en su papel de Sarah Connor. Jason Clarke también está bastante a la altura. Jai Courtney en cambio sigue pendiente de demostrar un poco más. Además, Terminator: Génesis aporta novedades a la saga. Tal vez no tantas como las que se podría esperar del citado James Cameron, quien calificó a la cinta como la digna sucesora de las dos primeras “y originales”. En todo caso es una solvente cinta de acción y ciencia ficción que al respirar a través de todo un clásico, consigue un empaque especial.
 
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