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Papa Francisco: Nuestra fe es revolucionaria, Jesús es la verdadera libertad

@DR
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El Papa pide, en Quito, superar divisiones, personalismos e individualismo

Ante un millón de fieles, en su mayoría indígenas, afrodescendientes y mestizos, el Papa Francisco presidió este martes 7 de julio en el parque Bicentenario de Quito la última misa en su visita a Ecuador, y exhortó a "la revolución" de la "alegría de la Evangelización", que significa imitar el amor de Cristo que libera y da verdadera felicidad para superar las divisiones, los personalismos y el individualismo.
 
“Donándose, el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo con su verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como Él, dador de vida, hermano de Jesús, del cual da testimonio. Eso es evangelizar, esa es nuestra revolución –porque nuestra fe siempre es revolucionaria–, ese es nuestro más profundo y constante grito”, dijo Francisco.

 
El Papa Francisco vistió una casulla llena de símbolos: en el pecho una azucena, que representa a santa Marianita de Jesús (primera santa ecuatoriana), y el Corazón de Jesús (al que el Ecuador está consagrado) y en la espalda, en cambio, la cruz y la hostia santa.

La prenda era similar a la que vistió hace 30 años san Juan Pablo II, quien besó el suelo donde se celebró la misa, que recordamos era el viejo aeropuerto de Quito.
 
En la homilía, Francisco invitó a los feligreses a “«darse», que significa dejar actuar en sí mismo toda la potencia del amor que es el Espíritu de Dios y así dar paso a su fuerza creadora. Y darse aun en los momentos más difíciles, como aquel Jueves Santo de Jesús, donde Él sabía como que se tejían las traiciones y las intrigas”, indicó.

La ceremonia, amalgamada de evocaciones de la cultura autóctona e indígena ecuatoriana, fue armonizada con cantos característicos como el himno al acompañamiento al cuerpo de Atahualpa, el líder indígena asesinado por los conquistadores, aún condescendiendo a llenar de oro una habitación, por su libertad.
 
Sin embargo, el Papa Francisco no hizo un revisionismo histórico e independentista en una lógica de división, como cualquier partido o ideología. Por el contrario, el mandato de Francisco fue "espiritual" y "esperanzador".

“Y qué lindo sería que todos puedan admirar cómo nos cuidamos unos a otros. Cómo mutuamente nos damos aliento y cómo nos acompañamos”, dijo.
 
El grito de la independencia de Jesús es el susurro en la última Cena
 
“Nuestro grito, en este lugar –prosiguió- que recuerda aquel primero de libertad, actualiza el de san Pablo: "¡Ay de mí si no evangelizo!" (1 Co 9,16). Es tan urgente y apremiante como el de aquellos deseos de independencia”. Tiene una similar fascinación, el mismo fuego que atrae. Hermanos, tengan los sentimientos de Jesús: ¡Sean un testimonio de comunión fraterna que se vuelve resplandeciente!”, invitó.
 
En su homilía, el Papa evocó tácitamente la independencia a España, como un recuerdo histórico del lugar elegido para la ceremonia, una historia ocurrida el 24 de mayo de 1822 en la batalla de Pichincha en Quito, lugar simbólico de la emancipación ecuatoriana guiada por Antonio José de Sucre.
 
Pero el Papa fue más allá para que los pobres, los necesitados, los abandonados por el Estado, las instituciones o la sociedad en general, recuerden que nunca han perdido su dignidad porque Jesús los ha consagrado "con su sangre".

La evangelización no es proselitismo
 
“El proselitismo es una caricatura de la evangelización

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