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​Papa: Ir a la universidad no es más status, sino más responsabilidad

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En un encuentro con el mundo de la educación de Ecuador, Francisco invita a plantearse qué tipo de cultura queremos dejar a nuestros hijos

El Papa Francisco invitó a reflexionar sobre “cómo ayudamos a nuestros jóvenes a no identificar un grado universitario como sinónimo de mayor status, dinero o prestigio social”; “no son sinónimos”, remarcó en su encuentro con las personas implicadas en la tarea de educar en Ecuador, este martes 7 de julio en la Universidad Pontificia Católica de Ecuador, en Quito. Y planteó “cómo ayudamos a identificar esta preparación como signo de mayor responsabilidad frente a los problemas de hoy en día, frente al cuidado del más pobre, frente al cuidado del ambiente”.
 
El Papa escuchó primero a representantes de los estudiantes, de los maestros, de la universidad y de los obispos, que plantearon sus inquietudes y esperanzas ante el reto de la educación, cuestiones concretas como la libertad de educación, la violencia en las aulas, las drogas, la misión de la Iglesia para llevar la educación a todos sin excepción o la protección de la vida.
 
A continuación, fue proclamado el Evangelio que narra la parábola del sembrador, y el Papa comenzó destacando el modo siempre “plástico” de enseñar de Jesús: “No buscaba “doctorear” -afirmó-. Por el contrario, quiere llegar al corazón del hombre, a su inteligencia, a su vida, para que ésta dé fruto”.
 
Francisco señaló que “ya desde el Génesis, Dios le susurra al hombre esta invitación: cultivar y cuidar”, e insistió en que no sólo hay que cultivar, sino también cuidar, proteger y custodiar.
 
En este sentido, afirmó que “la creación es un don para ser compartido, es el espacio que Dios nos da, para construir con nosotros, para construir un nosotros”.
 
Citando su última encíclica Laudato si, señaló que “existe una relación entre nuestra vida y la de nuestra madre la tierra. Entre nuestra existencia y el don que Dios nos dio”, tanto para lo malo, la degradación, como para lo bueno: sostenerse y transfigurarse.
 
No podemos seguir dándole la espalda a nuestra realidad, a nuestros hermanos, a nuestra madre la tierra”, sentenció, “no es humano entrar en el juego de la cultura del descarte”, advirtió.
 
Como ejemplo concreto, lamentó que la muerte de un pobre en Roma a causa del frío y el hambre no sean noticia, como lo es la bajada de las bolsas de las principales ciudades del mundo, e invitó a preguntarse, como Dios le preguntó a Caín: “¿Dónde está tu hermano?”.
 
El Papa Francisco afirmó que en el contexto universitario “sería bueno preguntarnos sobre nuestra educación de frente a esta tierra que clama al cielo”.
 
A los educadores, les planteó: “¿Velan por sus alumnos, ayudándolos a desarrollar un espíritu crítico, un espíritu libre, capaz de cuidar el mundo de hoy?, ¿un espíritu que sea capaz de buscar nuevas respuestas a los múltiples desafíos que la sociedad nos plantea?".

"¿Son capaces de estimularlos a no desentenderse de la realidad que los circunda? –añadió-. Para eso hay que sacarlos del aula. Su mente, su corazón, tienen que salir del aula…”, improvisó.
 
Y a los jóvenes estudiantes, les cuestionó: “¿Saben que este tiempo de estudio no es sólo un derecho, sino también un privilegio que ustedes tienen? ¿Cuántos amigos, conocidos o desconocidos, quisieran tener un espacio en esta casa y por distintas circunstancias no lo han tenido? ¿En qué medida nuestro estudio, nos ayuda y nos lleva a solidarizarnos con ellos?”.
 
El Papa destacó que “las comunidades educativas tienen un papel fundamental, esencial en la construcción de la ciudadanía y de la cultura” y advirtió que “no basta con realizar análisis, descripciones de la realidad; es necesario generar los ámbitos, espacios de verdadera búsqueda, debates que generen alternativas a las problemática existentes, sobre todo hoy. Es necesario ir a lo concreto”.
 
Francisco invitó a reflexionar “sobre qué tipo de cultura queremos o pretendemos no solo para nosotros, sino para nuestros hijos, para nuestros nietos”.
 
“Esta tierra, la hemos recibido como herencia, como un don, como un regalo”, ¿cómo la queremos dejar?", preguntó. Y para responder invitó a “mirar la realidad orgánicamente y no fragmentariamente; a hacernos preguntas que nos incluyen a todos, ya que todo «está relacionado entre sí»”.
 
Finalmente, reiteró: “como universidad, como centros educativos, como docentes y estudiantes, la vida nos desafía a responder a estas dos preguntas: ¿Para qué nos necesita esta tierra? ¿Dónde está tu hermano?”.
 


 
Firma aquí la petición para apoyar la llamada del Papa por una ecología humana

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