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Papa Francisco: Creerse indispensables es obra del demonio

© Antoine Mekary / Aleteia
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El Pontífice señala que en la Iglesia antes que líderes se necesitan servidores para evitar «personalismo y autoritarismo»

El Papa Francisco solicitó claridad en los que guían la Iglesia y las organizaciones laicas para no "caer" en la tentación del "autoritarismo" y "el personalismo" y no “dejar vivir las comunidades en la renovación con el Espíritu”.
 
“Existe una gran tentación en el líder, yo lo repito: prefiero el término servidores, y esta tentación de los servidores viene del diablo, que es creer que son indispensables en cualquier cargo y querer mandar siempre y estar en el centro”, reveló este viernes 3 de julio en la plaza de San Pedro, durante una audiencia especial a los miembros de la Renovación Carismática Católica. 
 
Hablemos claro -reiteró Francisco–: el único insustituible en la Iglesia es el Espíritu Santo y Jesús es el único Señor”. Luego les preguntó a los presentes: ¿Quién es el único insustituible? ¿Quién es el único Señor? Y al unísono la multitud respondió: ¡el Espíritu Santo, Jesús!
 
Por ende, Francisco invitó a que los líderes tengan un “tiempo” dentro de la Iglesia para realizar su servicio y evitar excesos de poder y personalismos. 

“Es conveniente que todos los servicios en la Iglesia tengan un tiempo. No hay líderes de por vida en la Iglesia. Eso sucede en algunos países donde existe la dictadura. Aprendan de mí que soy humilde de corazón, dice Jesús”, señaló Francisco.
 
Esta tentación es del diablo, que pasas de servidor a patrón. Tú te adueñas de aquella comunidad, de aquel grupo. Esta tentación te hace resbalar en la vanidad”, dijo. “Cuántas tentaciones hacen sufrir a una comunidad, limitan el bien. Se vuelven una organización como si fuera una ONG”, lamentó el Papa. “Cuántos lideres se vuelven pavos reales, porque el diablo también entra por los bolsillos y la vanidad”.

Construir relaciones artesanales 

En este sentido, el Papa invitó a no hacer solo grandes encuentros, sino a construir “relaciones artesanales” en las familias, en las pequeñas comunidades.
 
“Que el agua sea bienvenida porque la ha creado el Señor”, dijo Francisco antes de iniciar su discurso, cuando comenzó a caer una llovizna en la plaza de San Pedro, que bañaba a los presentes, 30.000 cristianos de diversas Iglesias.
 
El Papa les agradeció haber aceptado la invitación que dirigió al Movimiento Carismático Católico el pasado mes de enero de 2014 para encontrarse en el Vaticano. “Gracias por esta entusiasta y cálida respuesta”.

La historia e identidad de la Renovación en el Espíritu 

En su discurso subrayó de nuevo el tema de la identidad de la Renovación Carismática Católica, de la cual nació la Asociación del Movimiento de  Renovación en el Espíritu. El Pontífice recordó algunas ideas del anterior encuentro celebrado en el Estadio Olímpico de Roma el 1 de junio de 2014 cuando destacó que el jefe de la Renovación es Jesucristo.  

El Papa recordó a Verónica O´Brien, quien pidió a Pablo VI una mayor apertura a la Renovación Carismática en Roma: “Fue ella a pedir al cardenal Suenens para que viera qué estaba sucediendo, y viera con sus ojos aquello que consideraba que era obra del Espíritu Santo”.
 
“Lo definió como un manantial de gracia”, dijo citando el segundo libro de memorias del cardenal belga Leo Jozef Suenens, moderador del Concilio Vaticano II, y padrino para que la Santa Sede aceptara la Renovación Carismática Católica bajo el pontificado del Papa Montini.
 
En la misa del lunes de pentecostés de 1975, Pablo VI agradeció al cardenal Suenens por “haber traído a la Iglesia al Movimiento Carismático en el corazón de la Iglesia”. Por ello, señaló que “no es una novedad de hace algunos años. Es un larga historia”, indicó el Papa.

El río que entra en el océano de Dios

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