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Sínodo de la familia: “Dios mira con misericordia a los divorciados vueltos a casar”

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El secretario especial del Sínodo dice cuál es el objetivo de los obispos: reflejar la misericordia a las familia heridas

Monseñor Bruno Forte, arzobispo italiano, secretario especial de la XIV Asamblea sobre la familia dijo a Aleteia que cada persona debe sentirse respetada y acogida en la Iglesia, el desafío es cómo esto se traduce en materia pastoral y en el acompañamiento de las familias heridas.
 
Precisamente el Vaticano publicó este martes 23 de junio el documento de trabajo (Instrumentum Laboris) para el próximo sínodo ordinario sobre la familia (4-25 de octubre) que lleva como título La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo
 
El sínodo y el Jubileo de la Misericordia son dos eventos muy relacionados entre sí por contenido y misión. Así lo confirmó monseñor Forte: “Sin duda la mirada de Dios es sobre la gente que vive” en el seno de las familias heridas, o que sufren “situaciones problemáticas como el divorcio, los vueltos a casar”, entre otras. El alto prelado instó a ver estas familias desde una “una mirada de amor”. “El Señor quiere a toda persona humana”, agregó.
 
En este sentido, “uno de los desafíos del sínodo de los obispos es buscar cómo esta mirada de misericordia del Señor puede ser expresada, no con facilitaciones inútiles, sino desde la verdad y con la atención en esos casos desde la disciplina de la Iglesia”.  
 
Monseñor Forte admitió que se trata de “un trabajo muy delicado”, pero también es una misión “que significa respeto de las personas”, porque son “expresión del amor que Dios tiene por ella o él”.
 
El secretario especial presentó hoy en el Vaticano los aspectos teológico-pastorales del documento que guiará los trabajos  del próximo Sínodo. En esta sección, el documento explora el deseo de familia de los jóvenes y la crisis de la institución familiar, “Muchos prefieren convivir y la unión libre”. 
 
Al respecto, ilustró que el texto no buscar responder a los desafíos de manera “moralista o polémica”, sino de presentar positivamente “la belleza y la importancia de la familia”. 
 
La Iglesia define la familia –indicó– como una “escuela de humanidad”, una “escuela de socialización”, que hace crecer la persona en el desarrollo de sus capacidades y sus relaciones y en la posibilidad de contribuir a la construcción de la sociedad como “escuela de fe”.
 
Sin embargo, monseñor Forte confirmó que la familia fundada sobre el sacramento del matrimonio es una propuesta de “buena noticia”, presente en el Evangelio que la Iglesia está llamada a “anunciar…a las mujeres y los hombres de nuestro tiempo”.
 
Por ello, subrayó que en el “documento la familia no es solo considerada como objeto y destinataria de la acción pastoral, sino que también es sujeto y protagonista de ella”. Es decir, la familia también evangeliza y es multiplicadora del mensaje de esperanza y fe de la Iglesia. “Es fundamental en este sentido el testimonio que los cónyuges pueden dar de la alegría de vivir juntos”.
 
Los padres sinodales con este documento también enfrentan la cuestión de apoyar y acompañar a los jóvenes que no se casan por temor a un compromiso duradero, la misión de la familia en el anuncio del Evangelio, la preparación del matrimonio, la formación de los futuros sacerdotes, y el acompañamiento al perdón y la misericordia, son temas que forman parte de la reflexión.
 
En la presentación se hizo énfasis en las familias heridas, es decir, separados, divorciados no vueltos a casar, divorciados vueltos a casar, familias monoparentales (un solo papá o mamá)”. En estos casos, Forte indicó que el documento indica que “a todos ellos va anunciado que Dios no abandona a nadie”.
 
Otro aspecto problemático que afrontará el próximo Sínodo será la integración de los divorciados vueltos a casa civilmente en la comunidad cristiana. En los cuestionarios enviados se propone especificar un camino de penitencia para estos casos. Con una diferencia y una relación, además de “comunión espiritual y comunión sacramental”. 
 
Los padres sinodales también tendrán una atención especial al problema de los pocos nacimientos en algunos países, la responsabilidad de ser padres y la experiencia positiva de la adopción, además del compromiso educativo en general del papel de los padres y de los miembros mayores de la familia.  
 
Por último, se destacó la sinodalidad del documento y de las diferentes voces de la Iglesia consultadas.
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