Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
viernes 30 julio |
San Pedro Crisólogo
home iconEspiritualidad
line break icon

De semilla a árbol: Lo grande empieza por lo pequeño

Amanda Tipton

Carlos Padilla Esteban - publicado el 16/06/15

Sólo los pequeños pueden crecer más allá de sí mismos porque confían y es Dios el que habla en ellos

El poder de la semilla más pequeña, esa semilla de mostaza, siempre me impresiona. El reino comienza como una pequeña semilla. La más pequeña de todas.

Es su pobreza que no llama la atención a los ojos de los hombres: “Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas”. Es semilla al comienzo y llega a ser un gran árbol.

El Evangelio nos habla de un monte y de un árbol inmenso y poderoso. En él todos encuentran su descanso. Tiene que ver con el reino de Dios. Me gusta esa imagen:

“Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré. De sus ramas más altas arrancaré una tierna y la plantaré en la cima de un monte elevado; la plantaré en la montaña más alta de Israel, para que eche brotes y dé fruto y se haga un cedro noble. Anidarán en él aves de toda pluma, anidarán al abrigo de sus ramas”.

Un árbol poderoso que habla de Dios. Un lugar en el que descansar. Un nido. Un espacio abierto al que poder volver cuando nos falten las fuerzas. Así es el reino de Dios. Ese espacio en el que echar raíces en un mundo desarraigado.

Queremos descansar tantas veces cuando nos faltan las fuerzas. Cuando nos sentimos débiles y pequeños. Si el árbol crece puede cobijar a los pájaros en su ramaje.

Cuando nosotros maduramos podemos cobijar a otros en nuestros brazos: «Echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas». Marcos 4, 26-34.

El comienzo de grandes obras siempre es pequeño, sólo una semilla. El final, un gran árbol, un monte, un lugar inmenso en el que ser cobijados.

Pequeño fue el comienzo de Jesús en Galilea. El comienzo de la Iglesia en Pentecostés. El comienzo de grandes obras de Iglesia. Una primera piedra. Un primer paso. Un tímido sí. Una decisión. Una semilla enterrada que muere para dar fruto. La sangre de los primeros mártires que dio el fruto de nuevos cristianos.

Sí, siempre el comienzo es pequeño. Grandes personajes públicos tuvieron un comienzo sencillo, oculto. Suele ser así en la vida del hombre. Es así en la vida de Dios.

La semilla de la mostaza es un canto a los pequeños. Jesús nos sorprende. De la semilla más pequeña sale el árbol más grande. Esto tiene mucho valor. Porque Jesús mira la pequeñez y la humildad con ternura, se conmueve ante los hombres sencillos.

Sólo los pequeños pueden crecer más allá de sí mismos. Porque confían y es Dios el que habla en ellos, el que actúa en ellos, el que lleva el control de su vida. Sólo el pequeño se podrá romper para sacar de dentro lo más suyo. Sólo el pequeño es hijo.

Estar cerca de Dios es sacar del alma cosas insospechadas que muchas veces nos damos cuenta que no son nuestras. Es verdad que a veces nos sentimos semilla y a veces nos vemos árbol.

A veces nos vemos feos, inútiles, enterrados, y nos cuesta descubrir el sentido de nuestra vida. Y otras, quizás, árboles, cuando otros anidan en nuestras ramas, cuando podemos proteger a los demás con nuestra sombra, cuando otros encuentran hogar en nuestra vida. Entonces nos parece que nuestra vida merece la pena.

Y somos siempre semilla y árbol. Semilla pequeña y pobre donde Dios ve el árbol más grande y más frondoso. Me encanta este ejemplo que usa Jesús, usando lo más despreciable para el hombre, la semilla más pequeña. El más pequeño tiene las ramas más grandes.

Me gusta que Jesús, cuando habla del árbol y de su fecundidad, no dice que es bello, ni siquiera que da fruto abundante, sino que valora lo que es para otros. Otros anidan. Otros se refugian en su sombra.

Es verdad, lo que nos hace plenos en la vida es lo que damos, lo que entregamos. Que otros puedan sentirse en casa, sentirse queridos y acogidos en lo que son. Que en momentos de sed, de desierto, podamos dar sombra y frescor, aliviar sencillamente, sin querer solucionar la vida a nadie, sólo consolar lo que podamos. Abrazar. Acompañar. ¿Quién descansa en mí?

Tags:
alma
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
KEVIN CORDON
Pablo Cesio
Kevin Cordón, el deportista que entrenó en el salón de una iglesi...
2
Claudio de Castro
Cómo salvar nuestras almas en el último instante
3
PRO LIFE FLAG PROJECT
Zelda Caldwell
Recién adoptada la bandera internacional pro-vida
4
PRINCESS DIANA AND MOTHER TERESA
Mathilde De Robien
¿Sabías que la princesa Diana fue enterrada con un rosario?
5
HIDILYN DIAZ
Cerith Gardiner
Atleta filipina comparte con todo el mundo su Medalla Milagrosa t...
6
NORWAY
Dolors Massot
La selección de balonmano playa de Noruega ya no quiere usar biki...
7
Redacción de Aleteia
Un sacerdote católico acompañó a Lady Di la madrugada de su muert...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.