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Papa Francisco a sacerdotes: piedad con el pueblo de Dios, no lo maten de aburrimiento en las homilías

© Marcin Mazur / catholicnews.org.uk / CC
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Consejos del Papa Francisco a los sacerdotes para realizar una homilía eficaz

“¿Cómo hablar del amor de Jesús a la gente? ¿Cómo transmitir el kerigma? Ay Dios mío… ¡Las homilías! Por favor tengan piedad del pueblo fiel de Dios”, dijo el Papa Francisco, este viernes 12 de junio en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma, al conducir la meditación del tema: "Transformados por el amor y para el amor" en ocasión del 3º Retiro Mundial de Sacerdotes
 
El Papa ha contado la historia de un sacerdote que tiene sus padres lejos de la ciudad en un pueblo: “su padre le cuenta que está contentísimo porque con unos amigos hemos encontrado una misa que se celebra sin homilía, o cuando los hombres salen a fumar porque no soportan las homilías del sacerdote”, dijo Francisco (risas).  
 
El primer consejo contundente del Papa a los sacerdotes: "La gente no aguanta más de ocho minutos, desconecta y quieren que le hablen desde el corazón”, ha declarado,  tras acordarse que “un sacerdote en una homilía ha contado de la venida del anticristo y la perdida de la fe en Europa, también sobre el ecumenismo en ese panorama catastrófico !Qué pena! ¡Qué perdida de tiempo!”, ha añadido.   
 
El segundo consejo práctico para realizar una homilía eficaz  es estructurar el discurso en “una idea, una imagen y un sentimiento”. “Hay homilías que son excelentes conferencias, pero no llegan a la gente”. “Recuerden que la homilía no es una conferencia o una clase de teología”, ha instado. 
 
“Algunos me criticaron porque dediqué mucho tiempo a las homilías en la (Exhortación Apostólica) Evangelii Gaudium”, pero luego les responde a sus críticos que “es el drama de nuestras Iglesias”. 
 
El tercer consejo del Papa es trabajar en la espiritualidad del predicador y no usar un lenguaje moralista. "La Homilía es poner lo mejor de mí para que el Espíritu hable, para que toque el corazón. Es un lenguaje positivo. No es tanto prohibitivo, es sencillo", ha declarado. 
 
Las homilías no son clases de moral. “Lo que se debe y no se debe hacer, esos no son homilías, son moralistas y esto no…es una clase de moral”. 
 
Se necesitan homilías rezadas. El Papa aconseja a los sacerdotes de ir pensando la homilía de domingo a domingo e ir rezando la homilía durante ese tiempo. “No espanten al pueblo fiel de Dios por favor, no pierdan el tiempo… hablen de Jesús, del gozo de una fe…de la revolución de la bienaventuranza”. 
 
“Que el corazón enamorado sea testigo del amor de Jesús, que es más fuerte del odio. El amor que es Jesús que ha vencido a la muerte y al demonio. Y más fuerte que cualquier terrorismo asesino. Nosotros estamos llamados a ser como Jesucristo”. 
 
Los sacramentos no se niegan a nadie, misericordia como Jesús pide 
 
En este sentido ha pedido una vez más, que los sacerdotes no nieguen el bautismo a los niños, hijos de las madres solteras o a las parejas vueltas a casar. “Me da mucha pena…Una chica que tuvo el valor de tener un hijo sola, "de no mandarlo al remitente", y la Iglesia le niega el Bautismo…no eso no”, ha contado Francisco. 
 
“No tienen derecho…el bautismo no se niega. No espanten al pueblo fiel de Dios”, ha añadido. El Papa dijo saberlo de primera mano: "esto no me lo contaron”. "La Iglesia que se vuelve a la Ley se convierte en  'madrastra'. 
 
“Por favor una Iglesia sin Jesús y sin misericordia no”.  De esta manera, llamó burócratas a los sacerdotes apegados a las leyes y no a la misericordia. ¿Pero padre, hay cosas que en el confesionario no puedo perdonar…en los libros de moral hay cosas que no convienen….?, esa pregunta la respondió Jesús”, ha rememorado Francisco.
 
“En Buenos Aíres hay un buen confesor”- contó de un fraile – “se la pasa en el confesor, hay una cola, curas, obispos, gente sencilla…la cola de los pecadores, porque era muy buen confesor, me recordaba Juan Bautista”.
 
“Un día me dijo – Mira yo tengo miedo que a lo mejor no soy fiel al Señor, hay unos días que tengo mucho escrúpulo. Luego él se fue al sagrario a decirle a Dios: “Señor perdóname porque hoy he perdonado mucho, pero es que tu me diste el mal ejemplo”.
 
En su discurso ha dado amplio espacio a la Misericordia. "Hay gente que está sellada por hábitos que no puede superar, pero el hecho de que se arrodille en un confesionario ya es mucho". 
 
En otra historia de sus días bonaerenses mencionó a un sacerdote que le enseñó que la buscar la llave para abrir el corazón de las personas que se confianza, “una llave que tiene la Virgen para abrir corazones”. 
 
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