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¿Quién es el autor del Apocalipsis?

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El Juan del último libro de la Biblia, ¿es el mismo que el del Evangelio y de las cartas?

En la Biblia, además del Evangelio de Juan, encontramos tres cartas escritas por san Juan Apóstol y el último libro, que es el Apocalipsis, es decir, la visión que tuvo Juan sobre los que un día serán “cielos nuevos y tierra nueva”. Mi pregunta es: ¿son todos escritos del apóstol san Juan en persona? (M.G.)
 
En el origen del Evangelio según Juan está el “discípulo predilecto”: esto es lo que recogemos de la tradición de la Iglesia antigua, que identifica al discípulo predilecto de Jesús convertido en el testigo (Jn 21,24: “Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero”) con Juan, hijo de Zebedeo. Esta tradición nunca se discutió seriamente hasta inicios del siglo XIX.
 
El análisis literario de los textos ha hecho pensar a los expertos que los escritos de Juan podrían haber sido realizados por varios autores distintos. Pero esto no significa que el testimonio del apóstol Juan no sea la fuente original de todos ellos.

Hay que comprender que el concepto de autor en la Biblia no se refiere tanto al escritor material de los libros, sino al autor en sentido amplio, es decir, aquel que ha inspirado y cuya experiencia y/o enseñanza es la base de ese texto.
 
A pesar de las distintas teorías, podemos decir con todo que, aunque el autor material sea distinto, la base del Evangelio de Juan sigue siendo el hijo del Zebedeo y su cuidado particular en anunciar la memoria de Jesús, como también el esfuerzo por penetrar en el misterio de su persona y de su vida terrena.
 
Por tanto, en cualquier caso, se produjo dentro de la “comunidad joánica”, el grupo de cristianos ligados al discípulo, el cual se vio obligado a trasladarse a Éfeso, según una conocida y consistente tradición, a causa del conflicto con el ambiente judío de Jerusalén.
 
El testimonio de primera mano del discípulo predilecto fue elaborado bajo la influencia de muchos factores: la experiencia misma de la comunidad de estos discípulos, el conflicto con el mundo judío y los contactos con el mundo de la religiosidad helenística, así como el intento de muchos de reducir el mensaje cristiano a un conocimiento (“gnosis”).
 
La fecha de escritura del Evangelio de Juan se estima entre los años 85-95 d.C., cuando el judaísmo excluyó a los discípulos de Jesús de la sinagoga (el Templo de Jerusalén había sido destruido casi veinte años antes) y el comienzo del siglo II. El descubrimiento del célebre Papiro 52, encontrado en Egipto y datado en el 125 d.C., ya habla de la existencia de este Evangelio.
 
Lo mismo sucede respecto a las Cartas: hoy es opinión aceptada que fueron escritas por un representante autorizado de la “tradición joánica”: el autor se identifica a sí mismo en ellas con el nombre de “presbítero”. Aunque la tradición antigua es unánime al atribuirlas al apóstol Juan, el obispo Papías de Gerápolis (70-130) habla de un “presbítero Juan, discípulo del Señor”.
 
El autor de las Cartas se presenta entre los “testigos de la Palabra de la vida” (1 Jn 1,1-4): lo que podría identificarlo con el propio Juan, aunque este nombre sólo lo utiliza explícitamente el autor del Apocalipsis (Ap 1,1.4.9).
 
Justamente sobre el Apocalipsis, la cuestión se hace muy compleja. El autor tiene una importante familiaridad con toda la tradición judía, un conocimiento tan vasto y profundo de las Escrituras, que incluso supera al propio Apóstol Pablo: en el libro se cuentan más de 800 citas del Antiguo Testamento, tomadas directamente del testo judío, contra las alrededor de 200 que utiliza Pablo, quien solía usar la tradición griega. Solo un verdadero judío de Jerusalén poseería semejante conocimiento.
 
Hay que añadir, con todo, que dada la naturaleza del escrito, un libro de revelación (eso significa el Apocalipsis) en tiempos de persecución declarada (como la que tuvo lugar al final del reinado de Domiciano: 81 -96) se caracteriza por el anonimato del autor, quien en cualquier caso se remite a la autoridad del mismo apóstol.
 
Artículo traducido y adaptado  por Aleteia a partir del original del profesor Stefano Tarocchi, Director de la Facoltà teologica dell’Italia centrale, publicado por Toscana Oggi
 
 

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biblia
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