Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
viernes 27 noviembre |
Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
home iconEspiritualidad
line break icon

La última procesión de Corpus de Juan Pablo II: "¡Quiero arrodillarme!"

© CPP

<span style="font-family:'Avenir Next', Helvetica, Arial, sans-serif;font-size:14.001000404358px;line-height:normal;">2003: Pope John Paul II during the Corpus Domini Procession in Rome.</span>

Alfa y Omega - publicado el 04/06/15

El Papa santo siempre sostuvo que ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento hay que ser muy humilde y expresar esta humildad a través del gesto físico

El 10 de junio de 2004, durante la última procesión del Corpus Christi que presidió, el san Juan Pablo II rogaba, una y otra vez, poder arrodillarse ante el Santísimo, ante la negativa de sus acompañantes, que temían un accidente del anciano Pontífice.

Al final lo consiguió, con grandes dificultades físicas y mucha ayuda. Así lo contó su ceremoniero pontificio, monseñor Konrad Krajewski, en la edición especial de L’Osservatore Romano con motivo de la beatificación [Publicada en el número 743 del día 23 de junio de 2011].

"Cuando era mi turno de asistirlo durante las celebraciones, quedaba siempre conmovido por lo que ocurría en la sacristía, antes y después de la celebración. Cuando el Papa venía, se ponía de rodillas o, en los últimos años del pontificado, permanecía en su silla y rezaba en silencio. Parecía que el Pontífice no estuviera presente entre nosotros. En un momento dado, alzaba la mano derecha, y nosotros nos acercábamos para comenzar a revestirlo en absoluto silencio. Estoy convencido de que Juan Pablo II, antes de dirigirse a la gente, pedía a Dios poder ser su imagen viva delante de los hombres. Lo mismo ocurría después de la celebración: en cuanto se quitaba los ornamentos sagrados, se arrodillaba en la sacristía y oraba.

¡Aquí está Jesús! Por favor…

Durante la última celebración del Corpus Christi, presidida por el Papa, ya no podía caminar. El maestro de celebraciones y yo lo habíamos alzado con la silla sobre la plataforma del coche, expresamente preparada para la procesión: delante del Papa, sobre el reclinatorio, estaba puesto el ostensorio con el Santísimo Sacramento.

Durante la procesión, el Pontífice se dirigió a mí en polaco, pidiendo poder arrodillarse. Me quedé desconcertado, porque físicamente el Papa no estaba en condiciones de hacerlo. Con gran delicadeza, le sugerí la imposibilidad de arrodillarse, dado que el coche oscilaba durante el trayecto, y habría sido muy peligroso.

El Papa respondió con su famoso dulce murmullo. Transcurrido un poco de tiempo, repitió de nuevo: ¡Quiero arrodillarme!, y yo, con gran dificultad al tener que repetir el rechazo, sugerí que sería más prudente intentar hacerlo en las cercanías de Santa María la Mayor; de nuevo escuché el murmullo.

Sin embargo, después de unos instantes, al llegar a la Curia de los padres redentoristas, exclamó con determinación, casi gritando, en polaco: ¡Aquí está Jesús! Por favor… El maestro de celebraciones fue testigo de aquellos momentos. Nuestras miradas se encontraron, y, sin decir nada, comenzamos a ayudarlo a arrodillarse.

Lo hicimos con gran dificultad, y prácticamente sujetándolo nosotros sobre el reclinatorio. El Papa se aferraba al borde del reclinatorio y trataba de sostenerse; pero las rodillas no lo soportaban, y tuvimos que volver a colocarlo en la silla, entre dificultades que no eran sólo físicas, sino que se debían también al obstáculo de los ornamentos litúrgicos.

Asistimos a una gran demostración de fe: aunque el cuerpo ya no respondía a la llamada interior, la voluntad permanecía firme y fuerte. El Pontífice había demostrado, no obstante su gran sufrimiento, la fuerza interior de la fe, que quería manifestarse a través del gesto de ponerse de rodillas.

No contaban para nada nuestras sugerencias de no llevar a cabo aquel gesto. El Papa siempre sostuvo que, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento, hay que ser muy humilde y expresar esta humildad a través del gesto físico.

Desde que Juan Pablo II regresó a la Casa del Padre, he sugerido a distintas personas que vayan a la tumba del santo a rezar. Porque él se superaba a sí mismo. Superaba su propio cuerpo, sus propios sufrimientos. Mediante mi sencillo servicio al Romano Pontífice, también yo me he vuelto mejor, como hombre y como sacerdote.


Por Konrad Krajewski

Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega

Tags:
corpus christiJuan Pablo II
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia hoy se publica diariamente en ocho idiomas: francés, inglés, árabe, italiano, español, portugués, polaco y esloveno.
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
EMANUELLE CUETO RAMOS
Jesús V. Picón
Sacerdote con cáncer terminal: Pierde los ojo...
READING
Gelsomino del Guercio
Las tres reglas fundamentales para los lector...
Orfa Astorga
¿Hasta qué edad es sano vivir en casa de los ...
Aleteia Team
Fotografiaron el martirio de este sacerdote p...
WREATH
Maria Paola Daud
¿Has preparado ya tu corona de Adviento?
Redacción de Aleteia
7 señales de personas con “depresión escondid...
TRINIDAD Y TOBAGO
Ramón Antonio Pérez
¿Por qué Trinidad y Tobago “echa al mar” a 16...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.