Recibe Aleteia gratis directamente por email
¡Alimenta tu espíritu! ¡Recibe las noticias de Aleteia cada día!
¡Inscríbete!

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

La caridad políticamente incorrecta

© Steve Liss / AmericanPoverty.org
Comparte

No confundirla con asistencialismo y paternalismo

En el día de la caridad por excelencia, el día del Corpus Christi, me gustaría compartir con ustedes una reflexión que me preocupa desde hace tiempo: ¿de qué amor al prójimo hablamos cuando hablamos de caridad? ¿Tenemos la tentación –no creo que precisamente caritativa- de seleccionar tanto el lenguaje como las actitudes y hasta las acciones caritativas según estos y estas sean políticamente correctas?  

Me explico: Si proponemos y desarrollamos en la Iglesia gestos y acciones solidarias encaminadas a paliar carencias materiales, educativas, o sanitarias en el Tercer Mundo –gestos y acciones no sólo necesarios y urgentes, sino en los cuales la Iglesia está y deberá estar siempre en la vanguardia, en principio no nos harán enrojecernos las miradas inspectoras de los censores de la cultura dominante. 

Pero si a la hora de ahondar en estos gestos y en estas acciones decimos que entre estas necesidades están las obras de misericordia de dar de comer al hambriento o de beber al sediento, porque no se sigue automáticamente que el “pan para hoy” sea el “hambre para mañana”, entonces estamos perdidos.

Porque nada más políticamente incorrecto que hablar de caridad y de misericordia, que se las quiere intencionadamente confundir con asistencialismo y paternalismo, porque como conceptos cristianos, van de retro para la ofensiva laicista. 

Y no les digo nada si a la hora de hablar de la ayuda a la mujer, obviamos, por ideológico y eufemístico, el sacrosanto concepto de “igualdad de género”, y en cambio hablamos de ayuda a la maternidad, palabra prohibida. O si a la hora de “combatir las enfermedades” promovemos tratamientos preventivos y terapéuticos de verdad, y no procedimientos que lo que promueven es la promiscuidad, la infertilidad, o la eugenesia. 

Entonces pasarán de la censura a la presión psicológica, mediática, legislativa, y punitiva. Y si decimos, por ejemplo, que el gran drama de la marginación y la exclusión social de ese cuarto mundo que convive con el primero en nuestras ciudades, tiene su principal causa, por un lado en el fracaso escolar de una educación relativista, y por otro en la des-estructuración familiar propiciada por una cultura y una legislación anti-familia, entonces ya de modélicos figurillas del “oenegismo” voluntarioso y guay, pasaremos directamente a ser peligrosos exponentes del neoconservadurismo más recalcitrante. 

Pero si queremos ahorrarnos este proceso inquisitorial de principio a fin, y nos exponernos directamente al fusilamiento mediático, lo mejor es decir que la fuente y la inspiración de la verdadera caridad es Jesús-Eucaristía, que dio su vida para el perdón de nuestros pecados. Él es el fundamento de Caritas y de toda la acción social de la Iglesia.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.