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7 verbos elementales para adentrarse en la Eucaristía

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¿Por qué alguien que ha estado años comulgando a diario sigue teniendo los mismos defectos?

 
1. Podríamos visualizar a cámara lenta el gesto del ofertorio, con todo lo que implica de desapropiación, desprendimiento, alegría de poder regalar, disponibilidad, esfuerzo por liberar la posesividad de nuestras manos. Y observar qué resistencias sentimos si lo que ofrecemos es el tiempo, las fuerzas, la atención desplazada de nosotros mismos hacia los demás, la tarjeta de crédito, las llaves de nuestra casa, esos días de "puente" largo que reservábamos para nosotros…
 
2. Al leer este poema de Rilke, podemos encontrar un reflejo de la actitud posesiva, que es la opuesta a la del don y en la que quizá nos reconoceremos "penitencialmente"…
 
"No te inquietes, Dios. 
Ellos dicen ’mío’
a todas las cosas que son pacientes.
Son como el viento que roza la rama
y dice ’mi árbol’.
 
Ellos apenas notan cómo arde su mano,
de modo que también en su limbo último
podrían sostenerlo sin quemarse.
 
Dicen ’mío’ como el que al conversar
con campesinos llama amigo al príncipe si el príncipe
es muy grande y está lejos.
 
Dicen ’mío’ y llaman su posesión 
a lo que se cierra cuando se acercan,
al modo que un insulso charlatán
llama acaso suyo al sol y al relámpago … » (9)
 
3.Para tener memoria agradecida, nos ayudaría "levantar acta" de tantas actitudes de entrega gratuita como existen a nuestro alrededor y que quizá no reconocemos por pura miopía del corazón…
 
5. Anticipar
 
Si algo fue difícil de encajar para los primeros cristianos, fue el retraso de la llegada del Señor y del Reino. Detrás de muchas imágenes de las parábolas que llamamos "escatológicas", se esconde el intento de descifrar una realidad desconcertante: por eso hablan de "noche", de "ausencia", de "retraso" … ; por eso su fe necesitó, como la nuestra, dirigir su mirada a "las cosas últimas", escucharlas, simbolizarlas, imaginarlas, convertirlas en palabras pronunciables.

A esa necesidad profunda de "anticipar", de pre-gustar ya aquí algo de lo que será definitivo, responde "literariarnente" el Apocalipsis, y "sacramentalmente" la celebración eucarística.
 
"El hebreo, viviendo entre las demás cosas, las ve todas como promesas: para el hebreo la piedra no ’tiene’ dureza, no ’es’ dura en el sentido que el griego daría a estas palabras. La piedra, por eso que llamamos dureza suya, se le presenta como permaneciendo firme en el futuro, comportándose sólidamente en él.

La piedra ’es’ dura significa: la piedra permanecerá. La verdad no es así un atributo del presente, sino una promesa del futuro. (… ) La verdad no está oculta tras el movimiento, como en Grecia, sino tras la historia. La verdad es cuestión de tiempo. Lo que las cosas son, su destino, será transparente cuando llegue la ’consumación de los siglos" (10).
 
"La verdad es cuestión de tiempo". La Eucaristía nos revela cómo será el futuro: una humanidad reconciliada y fraterna; una mesa para todos, en la que circularán el Pan y la Palabra; una comunidad reunida en torno al Resucitado y participando de su Vida.

Al acercamos a ella desde la experiencia dolorosa de un mundo dividido y roto, nuestra esperanza se rehace al celebrar anticipadamente la realización del sueño de Dios sobre su mundo.

Vivir la Eucaristía como anticipación utópica, como "maqueta" del mundo que el Padre quiere, nos hace volver a lo cotidiano más capaces de perdonar y de ser perdonados, más decididos a trabajar por ensanchar espacios en los que cada hombre y cada mujer encuentren su lugar en torno a la mesa común, más dispuestos a ser pan compartido y presencia real del amor de Dios para los últimos. (10).
 
"Al comulgar aquel día en aquel pueblecito cerca de La Habana, sentí que el día anterior había vivido la más grande y verdadera ’procesión del Santísimo’. Al pasear por sus calles, entrar en las casas, compartir los dolores, la alegría, el milagro de la vida con la mujer diabética recién parida, la tarta compartida para seis donde no hay ni harina ni azúcar…. habíamos sido Eucaristía unos para otros, nos habíamos entregado mutuamente desde lo más profundo y mejor de nosotros… Sentí la necesidad de adorar a Jesús-Eucaristía en nosotras y en los hermanos cubanos.

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