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Papa Francisco: Atentar contra la vida es tanto el aborto como dejar morir en el mar a nuestros hermanos

ANDREAS SOLARO / AFP
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El Papa pidió defender la vida siempre, y sostuvo que el grado de civilización de una sociedad es proporcional a cuánto se defiende a los débiles

El Papa Francisco advirtió que es un atentado a la vida dejar morir a nuestros hermanos en barcazas en el canal de Sicilia, así como también son un atentado contra la vida las muertes en el trabajo, la desnutrición, el terrorismo, la guerra, la violencia, la eutanasia. “Amar la vida es cuidar siempre del otro, querer su bien, cultivar y respetar su dignidad”.
 
El Papa Francisco ha recibido este sábado 30 de mayo a los participantes del congreso organizado por la Asociación Ciencia y Vida con motivo del décimo aniversario de su fundación, un encuentro que tiene como objetivo reflexionar sobre los “principios antropológicos y científicos de la bioética, con el fin de tutelar y promover la vida humana”.
 
Durante la audiencia en la Sala Clementina del Vaticano, el Papa reflexionó sobre el grado de civilización de una sociedad que “depende de la capacidad de cuidar la vida, sobre todo en sus etapas más frágiles, más allá de la difusión de instrumentos tecnológicos”.
 
En su discurso, ha recordado también que el amor de Cristo nos impulsa a ser servidores de los pequeños y de los ancianos, de todo hombre y mujer, a quienes se debe reconocer y tutelar el derecho primordial a la vida.
 
Francisco ha subrayado que es Cristo la luz que ilumina el camino para que la ciencia esté siempre al servicio de la vida. “Cuando disminuye esta luz, cuando el saber se olvida del contacto con la vida, se hace estéril”, dijo.
 
A la luz  de la reflexión científica, ha señalado que “una sociedad justa reconoce como primerio el derecho a la vida desde el concebimiento hasta el termine natural.
 
Quisiera sin embargó que vayamos más allá, y que pensemos con atención al tiempo que une el inicio con el fin. Por ende, reconocer el valor inestimable de la vida humana, debemos también reflexionar sobre el uso que hacemos. La vida es sobre todo un dono.
 
Pero esta realidad genera esperanza y futuro si está unida a relaciones fecundas, relaciones familiares y sociales que abran nuevas prospectivas”, concluyó.
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