Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
martes 19 octubre |
San Juan de Brébeuf y compañeros mártires
Aleteia logo
home iconCultura e Historia
line break icon

La conversión de Oscar Wilde, el «icono gay» irlandés

© Public Domain

Lucandrea Massaro - publicado el 29/05/15

En realidad tuvo palabras muy duras sobre su propia vida homosexual, y acabó convirtiéndose al catolicismo

En estos días en que la Irlanda católica se descubre “moderna”, en muchos artículos se habla del más famoso de los homosexuales católicos: Oscar Wilde, artista genial con un espíritu finísimo, que afrontó la cárcel a causa de las leyes contra la homosexualidad de la Gran Bretaña victoriana. Y se ha convertido – comprensiblemente – en icono del orgullo gay. Sólo que Wilde no estaba en absoluto orgulloso de ello.

Genio, vida desordenada y arrepentimiento

La vida de Oscar Wilde fue a menudo atormentada por un cínico desprecio por los demás, como lo demuestran sus ácidos aforismos, por la obsesiva búsqueda de un placer transgresor hacia sí mismo con todo tipo de conducta, manteniendo incluso relaciones que el mismo escritor definió al final de su vida como “humillantes”.

En 1898, al salir de la cárcel después de una condena de dos años por delitos contra la moral, escribe “De Profundis”, una novela epistolar dedicada a su amante y causa de su ruina, Alfred Douglas, a que recuerda: ”…solo en el fango nos encontrábamos” y añade: “pero sobre todo me reprocho por la completa depravación ética a la que te permití que me arrastraras”.

Una conversión autentica

Pocas semanas antes de su muerte, entrevistado por un periodista del Daily Chronicle, declaraba entre otras cosas: ”Buena parte de mi perversión moral se debe al hecho de que mi padre no me permitió hacerme católico. El aspecto artístico de la Iglesia y la fragancia de sus enseñanzas me habrían curado de mis degeneraciones”. Concluía de manera resoluta: ”Tengo la intención de ser acogido en ella cuanto antes”.

En un célebre aforisma declaraba, entre la ironía y la rabia, que: ”La Iglesia católica es sólo para los santos y los pecadores; para las personas respetables va muy bien la anglicana”.

Respecto al pecado y al pecador, merece recoger lo que escribe en “De Profundis”: ”El Credo de Cristo no admite dudas, y yo no tengo dudas de que sea el verdadero. Naturalmente, el pecador debe arrepentirse. ¿Por qué? Simplemente porque de lo contrario sería incapaz de comprender lo que ha hecho. El momento de la contrición es el momento de la iniciación. Más aún: es el instrumento con el que cambia el pasado”.

La experiencia de la cárcel

Prosigue recordando lo que afirmaba la filosofía griega: “Ni siquiera los dioses pueden cambiar el pasado”, y a esto Wilde responde: ”Cristo demostró que el más pobre pecador podía hacerlo, más aún, que era lo único que sabía hacer. […] Es difícil, para la mayor parte de la gente, captar esta idea. Me atrevo a decir que es necesario ir a la cárcel para comprenderla. En este caso, quizás vale la pena ir”.

Igualmente, sobre este tema, Wilde confiaba a su amigo Andrè Gide: “La piedad es un sentimiento maravilloso, que antes no conocía […] ¿Sabes qué noble sentimiento es la piedad? Doy gracias a Dios, sí, cada noche doy gracias a Dios de rodillas por habérmela hecho conocer. Entré en prisión con el corazón de piedra; no pensaba más que en mi placer… Ahora mi corazón se ha abierto a la piedad. He comprendido que la piedad es el sentimiento más profundo, más bello que existe. Por eso no guardo rencor contra quien me condenó, ni contra ninguno de mis detractores: es mérito suyo si he aprendido lo que es la piedad”.

Sincero “papista”

Oscar Wilde tuvo también ocasión de encontrar a dos papas visitando Roma. El primero fue Pío IX, quien suscitó en él tal entusiasmo que le dedicó la poesía “Urbis Sacra Aeterna”, dentro de una colección de poemas que llevaba un título muy significativo, ”Rosa Mystica”.

El otro fue su sucesor, León XIII, del que escribe: ”Cuando vi al anciano blanco Pontífice, sucesor de los apóstoles y padre de la cristiandad, llevado por encima de la multitud, pasar cerca de mí y bendecirme donde estaba arrodillado, sentí la fragilidad de mi cuerpo y mi alma deslizarse de mí como un viejo vestido, y fui totalmente consciente de ello”. Wilde fue caustico con las religiones, pero nunca blasfemo…

  • 1
  • 2
Tags:
historiahomosexualidadliteratura
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
VENEZUELA
Ramón Antonio Pérez
Cuando la vida surge del atroz abuso a joven discapacitada
2
THERESA
Maria Paola Daud
¿Santa Teresa de Ávila fue la inventora de las papas fritas?
3
Gelsomino del Guercio
Carlo Acutis habló de un regalo que le hizo Jesús, ¿de qué se tra...
4
Henry Vargas Holguín
¿Cuál es el pecado contra el Espíritu Santo?
5
squid game
Dolors Massot
¿Qué ocurre con la serie «El juego del calamar» (Squid Game)?
6
Ary Waldir Ramos Díaz
El Papa a los poderosos: “Quiero pedirles en nombre de Dios…”
7
CARLO ACUTIS, CIAŁO
Gelsomino del Guercio
«Cerró los ojos sonriendo»: así murió Carlo Acutis
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.