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It Follows, o la maldición de transmisión sexual

RADiUS-TWC
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Los "pecados del sexo", muy duramente castigados por el cine de terror

El cine de terror de los setenta, el llamado slasher, puso de moda la sensación de que el sexo era castigado con la muerte. En La noche de Halloween o en Viernes 13, era frecuente que los jóvenes practicaran sexo para que después un asesino enmascarado, arma punzante en mano, derramara sus intestinos. Scream, se reía de esto en boca de uno de sus personajes, y es cierto, “nunca practiques sexo en una película de terror, o serás el siguiente”. Esto siempre se ha visto como un castigo moral hacia aquellos que practicaban sexo en el cine sin ningún tipo de medida moral.

It Follows construye toda su narración en torno a esta idea, hasta el punto de que nos encontramos en un film donde lo maléfico se constituye como una especie de “maldición de transmisión sexual”. Una noche una joven tras un devaneo en el asiento trasero de un coche es “infectada” por una maldición. Figuras humanas inquietantes se le aparecerán y la perseguirán. Siempre andando, nunca corriendo pero cuidado, “siempre llegan” y sobre todo “que nunca te toquen”.

It Follows convierte al mal en un virus, algo parecido a lo que ocurre con el vampirismo. El sexo es su modo de transmisión, y su finalidad, convertirte en un alma en pena en mitad de lo cotidiano. La pirueta argumental de la película es que practicar sexo con una persona “maldita” te pasa la maldición. Es algo así como que mantener relaciones con la persona equivocada tiene consecuencias. El asunto llega a tal extremo que para deshacerse de la maldición lo mejor será acostarse con otro ingenuo que se preste a ello y que cargue él con los fantasmas que la acosan.

Dicho esto, lo interesante de It Follows no reside tanto en su pintoresca “maldición de transmisión sexual” como en forma. La película está bien hecha, sobre todo, porque cuando un personaje es “infectado” las presencias fantasmales se colarán en su vida cotidiana con suma naturalidad, sin golpes de efecto, sin sustos baratos. La cámara de Mitchell escudriña la realidad para encontrar a esa persona que no encaja en el conjunto de lo cotidiano, en una especie de inquietante realidad plasmada en una puesta en escena envidiable.

It Follows es el reverso de todo lo que pueda resultar esperanzador. En el film los fantasmas son de quita y pon y se pasan de unos a otros como un virus. Esto a su vez es interesante porque nos devuelve a un concepto del mal mucho más físico, mucho más consecuente con la realidad. Ya no se trata de hombres lobos y monstruos en alcantarillas sino de actos mundanos que nos conducen a  una situación de pesadilla.

Puede que It Follows no guste a todos por igual pero, no cabe la menor duda que, su propuesta invita a la reflexión. Es por esto que el film de Mitchell sea una buena película porque, como todo buen filme de terror, incomoda al espectador y esto en el género es buena señal.   
 

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