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Guerra interna en el islam: ¿Cómo nos afecta?

© Kool Cats Photography over
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Salafismo, yihadismo…

La guerra del islam no es contra Occidente, como podríamos pensar. La guerra del islam es contra él mismo. Nos lo explica Jaume Flaquer, experto de la red de Aleteia. Flaquer es un jesuita responsable del Área Teológica de la entidad Cristianisme i Justícia. Profesor en la Facultad de Teología de Catalunya y licenciado en filosofia por la UB, este experto en islam es también Licenciado en Teología por el Centro Sèvres de París. Doctorado en Estudios Islámicos por el EPHE (Sorbona de París) con una tesis sobre el místico sufí Ibn ´Arabî, colabora con Migra-Studium. Ha publicado con Cristianisme i Justícia los cuadernos Fundamentalismo (mayo de 1997) y Vidas Itinerantes (diciembre de 2007).

– ¿Esta guerra es una guerra intraislámica?

La guerra del islam no es contra Occidente, como podríamos pensar. La guerra del islam es contra él mismo. Estamos ante una auténtica guerra civil, una gran fitna o división, muy compleja. No se trata sólo de dos bandos que luchan, sino de muchas confesiones y corrientes que se alían ante un tercero, o se enfrentan.

Occidente es más bien una excusa, o un pretexto, para un auténtico problema intraislámico.

Las primeras víctimas de esta guerra son los mismos musulmanes, y no tanto judíos o cristianos. Los atentados contra estos son más bien un valor seguro aglutinador, en medio de un problema que en realidad es de otra naturaleza.

– Pero esto afecta a Europa.

Los atentados yihadistas que sufre Europa, más que un choque de culturas, son la representación de un conflicto interno del islam que nos afecta por las implicaciones de la política de Occiente en el escenario internacional.

– ¿El islam cree que después de Mahoma ya no hay legislación posible?

Para el islam, Dios decide conducir la humanidad en cada época. Y lo hace revelándole una guía, una orientación en forma de ley divina. Así, reveló a Moisés una ley para el pueblo judío en la Torá. Esto quedó abrogado con la ley cristiana del amor. Así, todo el pueblo judío se hubiera tenido que convertir al cristianismo.

En el siglo VII, Dios revela a Mahoma una ley, la sharia, que abrogaba la ley cristiana. Y los cristianos se deberían haber convertido al islam. Pero, a causa de la importancia de Moisés y de Jesús, la comunidad islámica fue tolerante con los cristianos y judíos que rechazaron convertirse, a cambio de un impuesto especial. Esta es la doctrina tradicional.

Pero ¿qué pasa ahora, con un mundo que se aleja de la Edad Media, en el que entra en juego la modernidad y aparecen exigencias jurídicas que dan respuesta a la complejidad de los estados modernos? ¿Olvidar la sharia es reconocer que Mahoma no era el último profeta legislativo? Aquí está la piedra argumental que sirve de base a los extremismos.

– ¿Qué es el famoso salafismo?

Lo podríamos traducir por “fundamentalismo”, pues sería asimilable al movimiento protestante americano de inicios del siglo XX, que ante los enormes cambios modernos, defendió el retorno a los fundamentos del cristianismo y a la interpretación literal de la Biblia.

– ¿Qué proponen, los salafistas?

Volver al origen del islam, o a lo que ellos consideran que es el origen del Islam, y aplicarlo al día de hoy en su literalidad. Esta literalidad es una auténtica neurosis que va desde el retorno de la moneda de la época hasta orinar de un modo determinado, o vestir y comer igual que lo hacía Mahoma.

– Pero de aquí al terrorismo, hay un trecho.

En sí mismo, el salafismo no se identifica con el terrorismo, pero lógicamente es el caldo de cultivo del yihadismo, es decir, la utilización de medios violentos para alcanzar esta vuelta al origen. Al-Qaeda y el Estado Islámico son dos de sus formas.

– Y el Estado Islámico va más allá.

Sí, la diferencia principal es que el EI ha decidido reimplantar también lo que cree que el estado islámico era en la época de Mahoma en la ciudad de Medina.

Ha añadido una dimensión política a la simple medida de volver a las antiguas costumbres, y ha incorporado un punto escatológico a su visión: el mundo está a punto de vivir una lucha entre el bien y el mal, entre islam y cruzados, entre judíos y musulmanes impíos.

– ¿Qué países están detrás de la ideología salafí medieval?

Sobre todo Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Qatar, por su parte, está en guerra ideológica contra ellos. Qatar defiende un tipo de salafismo más reformado, que aunque busca la islamización de la población, admite las estructuras de un estado moderno.

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