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¿Las personas con demencia pueden recibir los sacramentos?

Javier Morales / Flickr / CC
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El Bautismo y la Confirmación sí, el resto hay que ver cada caso, pero no se trata de querer o de correr, sino de que Dios tenga misericordia

Quería consultar sobre la administración de los sacramentos a personas dementes sin momentos de lucidez y a otras que tienen algún intervalo de lucidez.

Antes todo tres premisas:

1.- Cuando hablamos de este tipo de personas se supone que estamos hablando de personas adultas en el ámbito civil. No confundir la edad adulta de la fe con la edad adulta del crecimiento natural.

2.-  Aquí se trata el tema de los sacramentos en términos generales. Cada persona con su problema psiquiátrico es un mundo aparte. Hay una amplia gama de dolencias mentales según su origen, circunstancias y consecuencias. El sacerdote mirará caso por caso.

3.- Cuando aquí se habla de enfermos mentales, se supone que son personas incurables. Porque es importante señalar que muchas enfermedades mentales pueden ser curadas o controladas a través de tratamientos especiales y fármacos o medicamentos.

A partir de aquí, sin hacer distinción de personas, miremos cada sacramento.

El Bautismo

Una persona con sus facultades mentales deterioradas que no haya recibido de recién nacido el bautismo, no hay inconveniente en que reciba el sacramento del bautismo. Aunque no tenga uso de razón puede y debe ser hijo de Dios.

Hay que hacer como si esa persona fuera un recién nacido que no tiene uso de razón. En peligro de muerte no sólo se puede, sino que se debe bautizar.

La salvación de los que son incapaces de actos propiamente humanos desde el nacimiento (niños sin uso de razón y deficientes mentales) está asegurada en ellos porque al recibir el bautismo está presente la gracia santificante habitual, aunque no realicen ningún acto meritorio personal, puesto que no tienen uso de sus facultades (inteligencia y voluntad).

Es por eso que son bautizados los niños, para que aunque no lleguen a ser adultos puedan ser salvos. Eso mismo se aplica a las personas con graves trastornos mentales.

Las que los sufren desde su nacimiento, aunque no pudieran conocer a Cristo y optar por Él, tendrán lógicamente la visión de Dios no solo por el bautismo; podemos estar seguros de ello, desde el conocimiento de quién es Dios, que es amoroso y justo.

El destino eterno que tendrán estas personas estará de acuerdo con la voluntad salvadora de Dios; podemos confiar plenamente en Él.

La Confesión

En el caso de la confesión, la persona con demencia  o locura no se puede confesar o no necesita la confesión porque la persona no es consciente de sus actos; la persona, por más atrocidades que haya cometido, no peca.

¿Por qué no peca? Porque para que la persona haya pecado y se tenga que confesar se necesitan que existan al mismo tiempo tres cosas:

1.- La materia grave: que la materia sea gravemente mala en sí o en sus circunstancias o que la persona crea que su pecado es grave aunque puede que no lo sea.

2.- Tener uso de razón o lo que es lo mismo, pleno conocimiento o plena advertencia: que al hacerlo la persona sepa que es pecado, que haga el acto conscientemente, que el acto sea hecho con maldad. Esto presupone entre otras cosas el conocimiento de la ley.

3.- Deliberado consentimiento: que la persona quiera hacer aquello que sabe que es pecado e incluso, peor aún, lo haga con premeditación (Catecismo1857).

A propósito de la plena advertencia, la ignorancia vencible o culpable o “la ignorancia afectada y el endurecimiento del corazón no disminuyen, sino aumentan, el carácter voluntario del pecado” (Catecismo 1859), no excusa el pecado. Lo que se hace por ignorancia invencible o violencia extrínseca nunca es pecado.

Un paréntesis: Si se tiene una conciencia bien formada y la persona sabe a ciencia cierta que solo tiene pecados veniales, el mínimo es una confesión en Semana Santa de cara al cumplimiento del precepto pascual (comulgar por Pascua de resurrección) ya que está mandado que los fieles se confiesen mínimo una vez al año. Si hay pecado grave, ese pecado se tiene que confesar inmediatamente. Cierro paréntesis.

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