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Espiritualidad
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Lectio Divina Dominical de Pentecostés Ciclo B

Rachel Titiriga-cc

Fundación Ramón Pané - publicado el 24/05/15


La Paz de Cristo no es como la paz del mundo, confundida por el quietismo o falta de movimiento, la Paz de Cristo es viva y dinámica, con una fuerza capaz de llevar a plenitud al mismo hombre,  de hacerlo mover, y salir de sí mismo para ir a comunicar lo bueno y bello que hay en el encuentro con Dios. La Paz de Cristo da nueva vida, y pone al hombre en camino.

Jesús mostró sus manos y su costado, y los discípulos se llenaron de alegría. Los signos del resucitado son visibles, en sus manos y en su pecho aún están las marcas de los dolores de su crucifixión. La alegría de los discípulos es la de saber presente al Señor en medio de ellos, es la alegría de confirmar las palabras y la resurrección del Señor. Y Jesús vuelve a repetir el saludo de la Paz, la reiteración en este sentido pone énfasis en la alegría y la Paz que debían tener los discípulos a partir de ese momento.

Y luego añadió “Como el Padre me envió, así yo los envío a ustedes”, y diciendo esto sopló sobre ellos. La presencia y el encuentro del Señor con sus discípulos confirma el mandato misionero, este es el momento de salir, las puertas del cenáculo debe abrirse para ir a anunciar la Buena Noticia; Jesús muerto y resucitado nos llama e introduce en una nueva vida.

El soplo de Jesús simboliza al Espíritu Santo, principio de la nueva creación sobrenatural. El soplo comunica la vitalidad, la alegría, el amor y la plenitud del resucitado. Jesús comunica y trasporta la esencia de la comunión divina a sus discípulos, a través de los carismas, dones y frutos que nacen del Espíritu Santo. Para los discípulos en ese momento recibir el Espíritu, significo fuerzas para cumplir con el envío misionero de Jesús.

Repasando la lectura, Jesús se presenta como el mensajero de la Paz, llamando a sus discípulos a salir a anunciarlo, e infundiendo el Espíritu Santo sobre cada uno de ellos. Pero aquí no termina todo sino que esta efusión del Espíritu Santo exige el perdón de los pecados, está en los discípulos la capacidad de perdonar y reconciliarse. Esta es la invitación del Señor: perdonar para ser perdonado.

Reconstruimos el texto:

    ¿Cómo comienza este relato? ¿Qué día de la semana era?
    ¿Dónde se encontraban los discípulos reunidos? ¿Por qué estaban allí?
    ¿Cuáles son las palabras del Señor al ingresar?
    ¿Qué es lo que les mostró Jesús a sus discípulos?
    ¿Qué sintieron los discípulos al verlo?
    ¿Cuál es la frase que vuelve a repetir en el texto?
    ¿A que los manda a hacer a sus discípulos?
    ¿Con que gesto el Señor infundió el Espíritu Santo?
    ¿A quienes se les perdonarán los pecados?, ¿Y a quienes se les retendrán?

2.- MEDITACION: ¿Qué me o nos dice Dios  en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

    Reflexionando sobre este momento particular en que estoy viviendo, ¿cómo están las puertas de mi corazón? ¿cerradas al igual que las del Cenáculo? ¿Qué me lleva a cerrar estas puertas?, ¿es por seguridad o para no sentirme molestado por otro? ¿Mis puertas están cerradas para hablar de Dios a los demás?
    ¿Qué cosas me dan o transmiten Paz? ¿Entiendo que es Cristo nuestra verdadera Paz? ¿La Paz que experimento en los sacramentos y en la oración, la pierdo con facilidad? ¿Qué hacer?
    El encuentro con Jesús nos llena de alegría ¿Soy motivo de alegría para los demás? ¿En mi familia? ¿Y en mi comunidad?
    ¿El Señor de la Paz me envía para anunciarlo, como y con que animo lo hago? ¿Comprendo que también yo como discípulo del Señor soy constructor de la Paz? ¿A qué me compromete esto?
    Como bautizados también hemos recibido el Espíritu Santo. ¿Qué significa para mí esta presencia tan particular de Dios en mí vida? ¿Entiendo que soy templo del Espíritu Santo? ¿Le pido que me guíe y asista en cada momento para hacer su voluntad?
    ¿En que dones pediría hoy al Señor que me fortalezca?

3.- ORACION: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

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biblia
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