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“Yo, católica en India, tengo alta mi dignidad contra abusos e intolerancia”

AP/Gurinder Osan
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En uno de los países más intolerantes contra los cristianos, el Camino Neocatecumenal le ha cambiado la vida

En un país como India, donde la vida para los católicos es de todo menos fácil y se multiplican los episodios de intolerancia, el testimonio de Wilma Carvalho puede parecer algo así como un “oasis feliz".
 
Ella es profesora en la Universidad Sains Malaysia y KLE Society India – Family Medicine Department, en el Estado de Karnataka, sudoeste del país (que limita con Goa y Kerala, las zonas con la mayor concentración de cristianos católicos). Pero sobre todo ha empezado un itinerario espiritual que le ha “cambiado la vida”: el Camino Neocatecumenal.
 

Ya desde hace décadas, los Neocatecumenales están comprometidos en la evangelización del Sudeste asiático. Y Wilma, como muchos otros, quedó "prendada” del itinerario neocatecumenal tan rico de pathos y participación emotiva, que le ha permitido abrazar a Jesús. 
 
Fe y positividad
 
Por eso quiso traer su testimonio a la Conferencia Internacional "Mujeres por la agenda por el desarrollo post-2015”, promovida del 22 al 24 de mayo en el Church Village de Roma por el Consejo Pontificio Justicia y Paz, la Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas y el World Women’s Alliance for Life and Family. Una historia, la de Wilma, llena de fe y positividad.
 
Envuelta en el sari blanco y rojo, habla a Aleteia con la sonrisa estampada en los labios cuando cuenta la que ha sido una auténtica victoria de la Iglesia católica y al mismo tiempo un signo de la luz luminosa de la resurrección: profesar, entre mil dificultades, su credo en el signo del amor y de la unidad con los demás creyentes. 
 
Dos veces por semana, Wilma va a misa, escucha las homilías de los sacerdotes y dice que advierte una gran atención y participación de los fieles presentes. “Cuando no voy a misa, rezo y advierto siempre la presencia del Señor al mi lado”, dice con orgullo.
 
Persecución de los cristianos
 
Desde que subieron al Gobierno los hinduistas, Wilma admite que en el país ha aumentado la desconfianza hacia los cristianos. Sobre todo en los estados conde son una minoría desperdigada, se multiplican las represalias de los extremistas.
 
Ella, por ahora, dice que no le afecta esta grave limitación y se considera una mujer “afortunada”, también porque en el sudeste de la India el número de cristianos llega al 20% de la población (come en Kerala o a Goa) y los episodios de intolerancia son menos frecuentes que en el norte del país. Varias veces ha tenido que ir a estos estados para participar en misiones con el Camino Neocatecumenal, y allí ha sabido de situaciones desagradables, fruto de una persecución violenta e intimidatoria.
 
Ella no está sola, está también su familia (¡Wilma tiene 11 hijos!) que la acompañan en este itinerario de crecimiento espiritual en el signo de Jesucristo y de una profunda dignidad. Porque en un país donde un cristiano es pisoteado, mucho más si es mujer, ella se dice honrada de conservar su dignidad.
 
La situación, dice Wilma, es dramática sobre todo en algunas zonas de India donde la concepción de la mujer es similar a la de un objeto: debe ser dada como esposa, a menudo a cambio de dinero, porque si se queda soltera es descartada de la sociedad. Y es contra esa consideración de la mujer contra la que hoy Wilma levanta la voz.
 

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