Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
lunes 18 octubre |
San Lucas
Aleteia logo
home iconEspiritualidad
line break icon

¿Por qué a la Iglesia no le acaba de gustar la cremación?

U.S. Pacific Fleet

Aleteia Team - publicado el 20/05/15

La permite con varias condiciones, y no admite echar las cenizas al viento

La cremación es un fenómeno en crecimiento en Occidente. Pero también lo es, y más fuerte, lo de dispersar las cenizas en la naturaleza. Incluso en Italia, en varias ciudades se quiere crear un “jardín de los recuerdos”, donde poder arrojar las cenizas.

Sin embargo, muchas personas ignoran que esta moda es contraria al Rito de las exequias católico, que no admite la práctica de dispersar las cenizas en la naturaleza o de conservarlas en lugares distintos del cementerio. Esto es incoherente con la fe cristiana, pues supone una concepción “panteísta” de la naturaleza, o una forma de negar la creencia en la resurrección. Y tampoco es coherente conservarlas en casa, como si fueran un objeto (o peor, un objeto de culto).

Es verdad que la Iglesia admite la práctica de la cremación, pero con matices que conviene conocer. Hay que aclarar que el incinerar un cuerpo en sí no es problema: supone acelerar un proceso natural de desintegración. El problema es por qué se hace, cuál es la concepción religiosa que hay detrás de esta elección.

Según el Catecismo de la Iglesia católica (n. 2301), el Código de Derecho Canónico (can. 1176) y el Rito de las exequias, la Iglesia acepta la cremación siempre que esta “no sea dictada por motivos contrarios a la doctrina cristiana”, y especificando que se prefiere la sepultura pues es la forma “más idónea para expresar la fe en la Resurrección de la carne, para alimentar la piedad de los fieles y favorecer el recuerdo y la oración” por los seres queridos.

Ciertamente, esta postura es más “suave” respecto a la contemplada en el anterior Código de Derecho Canónico, el de 1917, donde en el can. 1203 se condenaba formalmente la cremación, y en el can. 1240 se privaba de los Sacramentos y de las exequias a quienes la pedían.

¿Por qué tanta dureza? Para comprenderlo hay que hacer un poco de historia. Se trata de una cuestión muy beligerante en el siglo XIX y principios del XX: la cremación era el campo de batalla de la masonería, especialmente en Italia.

Fue un masón, Salvatore Morelli, el que presentó el 18 de junio de 1867 en la Cámara de los Diputados la propuesta de ley, con el fin de limitar cada vez más el culto católico, sustituyendo los cementerios por hornos crematorios. Esta propuesta venía con un prólogo de Giuseppe Garibaldi, quien alabó a cuantos se atrevían “con audacia sin par a desafiar a los prejuicios de siglos”.

No solo. En el programa de la masonería italiana de 1874 se lee: “La masonería italiana, augurando que los cementerios sean exclusivamente civiles, sin distinciones de creencias y de ritos [esto sí ha sucedido], se propone promover en los municipios el uso de la cremación como sustitución del enterramiento”.

Poco después, en 1878, otro masón, Gaetano Pini, fundó la primera Socrem, Sociedad para la Cremación italiana. Muchas otras surgieron en varias ciudades, hasta el punto de que se unieron en una Liga Italiana, dirigida por la masonería. Es más: utilizando el material preparado por Pini, se adoptó la ley Crispi, con la que desde 1888 la práctica de la cremación se introdujo oficialmente en el derecho italiano.

Para muchos se trata de una cosa del pasado. Sin embargo, algunos siguen haciendo de la cremación una bandera ideológica o un sentimiento anticristiano. No es casualidad que la UAAR, Unione degli Atei e degli Agnostici Razionalisti, promociona en su web la inscripción a la SOCREM, al I.Di.Cen.– Istituto Dispersione ceneri e cremazione y al ICREM, Istituto della Cremazione e Dispersione Ceneri.

Es decir, para ellos la cremación y la dispersión de las cenizas en la naturaleza es una muestra de ateísmo, de negación de la fe en la resurrección. Es muy oportuno, por tanto, puntualizar la línea de la Iglesia sobre el tema.

Adaptado del original italiano publicado por Il Timone

Tags:
ateismomuerte
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
VENEZUELA
Ramón Antonio Pérez
Cuando la vida surge del atroz abuso a joven discapacitada
2
THERESA
Maria Paola Daud
¿Santa Teresa de Ávila fue la inventora de las papas fritas?
3
squid game
Dolors Massot
¿Qué ocurre con la serie «El juego del calamar» (Squid Game)?
4
Gelsomino del Guercio
Carlo Acutis habló de un regalo que le hizo Jesús, ¿de qué se tra...
5
Henry Vargas Holguín
¿Cuál es el pecado contra el Espíritu Santo?
6
CARLO ACUTIS, CIAŁO
Gelsomino del Guercio
«Cerró los ojos sonriendo»: así murió Carlo Acutis
7
Felipe Aquino
¿Hay pecados tan graves que no puedan ser perdonados?
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.