Aleteia

¿Qué piensa la Iglesia sobre las energías renovables?

© Flickr/Alex Abian/Creative Commons
Comparte

¿Las defiende a capa y espada, o plantea también dilemas éticos?

¿La Iglesia católica adopta siempre la política "verde" y las energía renovables? Como sabemos, el Papa Francisco está a punto de publicar una encíclica que tendrá el medio ambiente y su salvaguardia como temas centrales. 
 
La Santa Sede ya ha publicado un libro, "Energía, justicia y paz" (Libreria Editrice Vaticana, en italiano pero pronto se espera que en otros idiomas), del Consejo Pontificio Justicia y Paz, en el que puntualiza que la política "verde" hay que ponderarla y no sostenerla acríticamente. Es más, en el tema de las energías "verdes", las fuentes renovables, la Iglesia plantea varias cuestiones.
 
La tendencia del “verde a toda costa”
 
“Ser o, al menos, parecer ‘verdes’ es una tendencia sostenida por muchas motivaciones, que – observa el Consejo Pontificio Justicia y Paz – requieren un serio discernimiento”. Están, en primer lugar, los motivos de quienes se preocupan por la sostenibilidad del medio ambiente y de sus recursos naturales, o por el clima.
 
Otras son en cambio de tipo geopolítico, como: reducir la dependencia de las costosas energías fósiles; desligarse de proveedores de energía considerados no seguros; limitar la acumulación de riquezas en manos de determinados exportadores de recursos fósiles, pertenecientes a organizaciones poco transparentes, que podrían tener vínculos con la criminalidad o el terrorismo. Además, es frecuente el intento de usar lo “verde” con fines publicitarios, comerciales o electorales.
 
Algunas de estas motivaciones son sin duda buenas y válidas, a otras les falta solidez y amplitud de miras, “porque a menudo parecen obedecer a clichés culturales y oportunistas, o ser sostenidas cínicamente por personas que no se preocupan realmente por el medio ambiente, ni por el desarrollo humano, sino sólo de sus fines personales”.
 
Los límites de las energías “verdes”
 
Por esto, los programas, proyectos o eslóganes que ostentan mensajes "verdes", deben ser estudiados con “precaución”. El desarrollo de las energías renovables es importante y hay que apoyarlo, pero se debe reconocer que no siempre se valora bien la compatibilidad de las plantas energéticas con el lugar donde se proyectan.
 
Es decir: “la pertinencia de las tecnologías elegidas, el consumo de espacio, el impàcto de las intermitencias de la provisión de energía cuando no puede funcionar, por ejemplo en las horas que no hay sol para la energía fotovoltaica o cuando falta el viento para la eólica”.
 
Por ello, en el caso de inversiones promovidas como particularmente "verdes", ha habido ocasiones, especialmente en zonas en vías de desarrollo, en las que las plantas energéticas construidas sin que existieran las condiciones adecuadas para una explotación económicamente sostenible y duradera, han sido abandonadas.
 
Por último, subraya el Consejo Pontificio, es importante que la mejora del nivel de vida de una ciudad o país no se haga a costa de otras ciudades o países. No se puede reivindicar el mérito de contribuir a la sostenibilidad ambiental o de actuar positivamente sobre el cambio climático, cuando la aplicación de medidas "verdes" deteriora el ambiente de otras personas o compromete su acceso al alimento u otros recursos.
 
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.