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Ideas para poner freno a las mentiras en la política

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Gobernantes y gobernados comparten la responsabilidad ante el engaño

Es un hecho imposible de negar aunque no se le preste atención. Basta escuchar los noticieros de radio o televisión, leer los periódicos, navegar por internet o visitar las redes sociales: La mentira en todas sus manifestaciones tiene carta de ciudadanía. Llegó desde hace siglos para quedarse y forma parte de la vida cotidiana. Unas veces se manifiesta abiertamente; pero la mayoría de las ocasiones aparece disfrazada con ropaje de medias verdades y pasan inadvertidas inoculando su veneno.
 
Actualmente la mentira y la política forman un dúo inseparable y avanzan en armonía sin causarse problemas. Parece que uno de los requisitos para ser un buen político es saber mentir con elegancia, utilizando frases que a los oídos de los votantes resulten agradables; pero sobre todo creíbles.

No importa que constantemente se descubran hechos escandalosos, corrupción y delitos ejecutados impunemente con guantes blancos, cuello y corbata o elegantes vestidos.

Es como si la estirpe de los políticos tuviera una código moral diferente que el resto de los ciudadanos, una “patente de corso” que los ampara para engañar a diestro y siniestro sin que eso les cause ningún problema. Los ejemplos sobran en cualquiera de nuestros países, sin importar a qué partido pertenecen los mentirosos de turno.
 
Para ser justos debemos decir que no sólo mienten los políticos, ni que todos sean mentirosos. Gracias a Dios existen servidores públicos que viven con honestidad su compromiso político, aunque sean los menos.

Desgraciadamente mentir es un pecado que cometemos todos los seres humanos y hace mucho daño a las relaciones interpersonales. ¡Cuántos matrimonios y amistades terminan en el fracaso por causa de la mentira!

Pero cuando se trata de la mentira política, las cosas toman otra dimensión y las palabras  se convierten en un “arma letal” que destruye la sociedad.
 
La mentira en el campo político generadesconfianza e incertidumbre.  Ante los discursos y promesas de estos individuos se tiene la sensación de estar caminando por un campo minado, porque sabemos que en cualquier momento explota la bomba de la mentira que se ha sostenido por tanto tiempo apuntalada por “trocitos de verdades” que la ocultan.

Y si esto es peligroso, hay algo que me parece todavía peor. Se trata de la responsabilidad que compartimos la mayoría al dejarnos engañar año tras año con los mismos trucos y falacias y a veces por los mismos individuos a quienes se les regala el voto sin pensar en las consecuencias.
 
“Los hombres son tan ingenuos y responden tanto a la necesidad del momento, que quien engaña siempre encuentra a alguien que se deja engañar” es la célebre frase de Nicolás Maquiavelo en su libro sobre política El Príncipe, publicado en 1531 y que en pleno siglo XXI sigue siendo una realidad.

En la actualidad ese “alguien” es un plural que incluye a miles de hombres y mujeres a quienes se les engaña constantemente en asuntos graves, sin que a estos parezca importarles.
 
Ya es hora de poner un freno a la mentira política. Un buen remedio sería utilizar el poder que brindan los modernos medios de comunicación de la era digital y sobre todo las “redes sociales” para desenmascarar a quienes continúan con el engaño como estrategia y confrontarlos con la verdad. Los cristianos tenemos el deber de hacerlo. “Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos y conocerán la verdad, y la verdad les hará libres” (San Juan 8. 31-32).
 
El presidente Abraham Lincoln combatió con fuerza y eficacia la mentira política. Es posible engañar a unos pocos todo el tiempo. Es posible engañar a todos un tiempo. Pero no es posible engañar a todos todo el tiempo”, son palabras suyas que mantienen viva la esperanza de que es posible librarse del yugo de la mentira. Roguemos a Dios para que así sea. 
 

Tags:
gobierno
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