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Papa Francisco: Cristianos, no hay que escandalizarse del martirio

© Antoine Mekary / Aleteia
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Homilía en Casa Santa Marta

Aún hoy se mata a los cristianos en nombre de Dios, pero el Espíritu Santo da la fuerza de dar testimonio hasta el martirio: lo dijo hoy el Papa Francisco en la misa matutina en Casa Santa Marta.
 
También hoy hay quien mata a los cristianos creyendo que da culto a Dios. En el evangelio del día, Jesús anuncia a los discípulos el Espíritu Santo: “Yo tengo muchas cosas que deciros, pero en este momento no podéis con ellas; cuando venga el Paráclito, el Espíritu de la verdad, Él os guiará hasta la verdad completa”.
 
El Señor “habla del futuro, de la cruz que nos espera, y nos habla del Espíritu, que nos prepara a dar testimonio cristiano”. Por tanto habla “del escándalo de las persecuciones”, el “escándalo de la Cruz”.
 
“La vida de la Iglesia – observa el Papa – es un camino guiado por el Espíritu” que nos recuerda las palabras de Jesús y “nos enseña las cosas que Jesús aún no ha podido decirnos”: “es compañero de camino” y “nos defiende también” del “escándalo de la Cruz”. La Cruz es de hecho escándalo para los judíos que “piden signos” y necedad para “los griegos, es decir, los paganos” que “buscan sabiduría, ideas nuevas”.
 
Los cristianos en cambio predican a Cristo crucificado. Así, Jesús prepara a los discípulos para que no se escandalicen de la Cruz de Cristo: “Os expulsarán de las sinagogas – dice Jesús – es más, llegará la hora en que incluso quien os mate crea que así da culto a Dios”.
 
“Hoy somos testigos de estos que matan cristianos en nombre de Dios, porque son infieles según ellos. Esta es la Cruz de Cristo: ‘Lo harán porque no me han conocido ni a mí ni al Padre’. ‘Esto que me sucede a mí – dice Jesús – os sucederá también a vosotros – las persecuciones, las tribulaciones – pero por favor no os escandalicéis, el Espíritu os guiará y os lo hará comprender’”.
 
En este contexto, el Papa Francisco recuerda la conversación telefónica mantenida ayer con el Patriarca copto Tawadros, “porque era el día de la amistad copto-católica”.
 
“Yo recordaba a sus fieles, degollados en la playa por ser cristianos. Estos fieles, por la fuerza que les dio el Espíritu Santo, no se escandalizaron, murieron con el nombre de Jesús en los labios. Es la fuerza del Espíritu. El testimonio. Es verdad, esto es precisamente el martirio, el testimonio supremo”.
 
“Pero está también el testimonio de cada día – prosiguió – el testimonio de hacer presente la fecundidad de la Pascua” que “nos da el Espíritu Santo, que nos guía hasta la verdad plena, la verdad entera, y que nos hace recordar lo que Jesús nos dice”.
 
“Un cristiano que no toma en serio esta dimensión ‘martirial’ de la vida no ha entendido aún el camino que Jesús nos enseñó: camino ‘martirial’ de cada día; camino ‘martirial’ en defender los derechos de las personas; camino ‘martirial’ en defender a los hijos: papás, mamás que defienden a su familia; camino ‘martirial’ de tantos, tantos enfermos que sufren por amor a Jesús. Todos tenemos la posibilidad de llevar adelante esta fecundidad pascual en este camino ‘martirial’, sin escandalizarnos”.
 
El Papa concluye con esta oración: “Pidamos al Señor la gracia de recibir el Espíritu Santo que nos hará recordar las cosas de Jesús, que nos guiará hasta la verdad completa y nos preparará cada día a dar testimonio, a hacer este pequeño martirio de cada día, o un gran martirio, según la voluntad del Señor”.
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