Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
sábado 08 mayo |
Nuestra Señora de Luján
home iconEspiritualidad
line break icon

¿Indulgencias todavía? Hoy y siempre, los motivos

© Flickr/Erich Ferdinand/Creative Commons

Cardenal Mauro Piacenza - publicado el 09/05/15 - actualizado el 27/11/18


Communio sanctorum.

La Iglesia es ministra de la redención, antes que nada, en el sentido etimológico del término: ésta es servidora del Redentor que es Cristo, es Cuerpo unido a su Cabeza, está totalmente abierta a permitirle a Cristo continuar hablando y actuando, en el espacio y el tiempo, a favor de los hombres hasta el final de la historia.

La Iglesia es, por lo tanto, una realidad completamente teándrica y, al mismo tiempo, totalmente relativa; relativa del único “relativismo” posible para un cristiano: el ser en relación con Cristo.

En ese sentido, la Iglesia está al servicio, no sólo, de la salvación de los hombres a través de la fiel administración de la reconciliación sacramental, sino también de su plena cooperación con el misterio de la salvación y su progresiva inserción en el servicio de la salvación de los hermanos, que está representado por las indulgencias.

Al obedecer fielmente el mandamiento de Cristo: “A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Jn 20,23), la Iglesia, desde hace veinte siglos, le viene repitiendo a la humanidad las palabras de Cristo a los fariseos y a los doctores de la ley, en el milagro del paralítico: “Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados” (Mt 9,6).

El gran anuncio, de hecho, no es sólo el de la misericordia, cuyo origen es posible localizar en amplios testimonios del Antiguo Testamento, sino más bien su directa accesibilidad histórica, su ser “descendido sobre la tierra”, en el misterio de la Encarnación del Verbo.

La Iglesia tiene el poder de perdonar los pecados sólo porque Dios se hizo hombre y porque el Hijo del hombre tiene el poder, en la tierra, de perdonar los pecados.

En ese sentido, la acción sacramental de la Iglesia es totalmente relativa a Cristo y, siempre en ese sentido, la administración del tesoro de las indulgencias es fiel servicio de la abundante misericordia del misterio. En la Iglesia, sacramento universal de la salvación, se celebra el Bautismo, sacramento primordial de Salvación.

Entre todos los que están inmersos en Cristo, es decir en el misterio de su muerte y resurrección, y cuya vida es renovada por el Bautismo, se genera misteriosamente, sacramentalmente y realmente, una comunión que nada puede romper, más que el libre y obstinado rechazo de la misma.

Entre todos los bautizados, más aún entre todos los redimidos por Cristo – porque en el Misterio del sábado santo la salvación se extiende también a los justos que vivieron antes de Cristo – se crea una comunión, la Communio sanctorum, que no es simplemente, o vagamente espiritual y abstracta, sino que se vuelve, utilizando una categoría bíblica, verdadera y propia alianza para la salvación.

En ese sentido – y aquí nuevamente estamos llamados a superar cualquier forma de reducción inmanente del cristianismo y de la Iglesia -, hablamos del tesoro de las indulgencias, mirando a la Iglesia de siempre, que va del costado desgarrado de Cristo a nuestros días, pasando por el Cenáculo de Jerusalén, donde el Colegio Apostólico se reunió alrededor de María, por la sangre de todos los mártires y santos, y hasta por los desconocidos, que vivamente aunque ocultamente, pueblan veinte siglos de historia.

En esta comunión de santos existe una alianza, que preserva y vuelve actual el tesoro de las indulgencias. Este tesoro está permanentemente custodiado e incrementado por los infinitos méritos de Cristo y los méritos de la santa Virgen María y todos los santos, que ya viven en la santidad eterna.

La Iglesia militante, ministra de las indulgencias, alcanza continuamente y con la autoridad de los méritos de Cristo, de la santa Virgen María y todos los santos, el tesoro de la misericordia que ofrece a sus hijos.

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
Tags:
divina misericordiaiglesia catolicapecadosacramentossalvacion
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
MOTHER OF ALL ASIA
Redacción de Aleteia
Inaugurada en plena pandemia la estatua de María más grande del m...
2
Lorena Moscoso
El mundo se conecta a estos santuarios en mayo para el Rosario
3
Ary Waldir Ramos Díaz
El Papa: El catequista será parte de los ministerios de la Iglesi...
4
SARAH VOSS
Dolors Massot
Las gimnastas alemanas cubren sus piernas contra la sexualización
5
Jesus Colina
¿Milagro en Israel? Marcha de madres cristianas, musulmanas y jud...
6
SAINT JOSEPH
Philip Kosloski
Esta antigua oración a san José es “conocida por no fallar nunca”
7
ROBERTA MASCENA
Redacción de Aleteia
Se gradúa con el uniforme de limpiadora de su madre
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.