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Capellán en la I Guerra Mundial, nunca perdió su sentido de humanidad y calidez

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Digitalizan en Irlanda su diario

El Arzobispo de Dublín, Irlanda, Mons. Diarmuid Martin, lanzó el pasado 27 de abril una colección digital de documentos del Archivo Diocesano que incluyen las memorias del P. Francis Gleeson, consignadas en sus diarios personales durante su ministerio como Capellán en la I Guerra Mundial.
 
El evento significa la culminación de un trabajo de más de un año y medio por parte de la Biblioteca Digital de la University College de Dublín y los expertos del Archivo Diocesano, y contó con la asistencia de los embajadores en Irlanda de Inglaterra y Francia, además de familiares del P. Gleeson, según informó Independent Catholic News.
 
Los textos del sacerdote fueron digitalizados y transcritos y representan un testimonio de su ministerio al lado de los Royal Munster Fusiliers en el Frente Occidental de la guerra. El P. Gleeson es el protagonista involuntario de una célebre pintura de la guerra, "La última absolución general de los Munsters en Rue du Bois" de Fortunino Matania. En ella se ve al Capellán impartiendo el sacramento desde su caballo por el peligro inminente de muerte de los soldados.
 
Fidelidad en medio de las pruebas
 
El sacerdote, además de asistir espiritualmente a las tropas, era frecuentemente el único canal de comunicación para dar la noticia de los fallecimientos o los desaparecidos a las familias que los esperaban. Los hechos de guerra que tuvo que atestiguar le causaron gran sufrimiento y probaron su compromiso en su ministerio.
 
En 1915, después de la Batalla de Loos, el P. Gleeson pidió ser retirado del frente de batalla, escribiendo a su Superior: "Estoy apenado de dejar a los queridos muchachos de Munster, pero no puedo soportarlo más". Sin embargo, su fidelidad al deber le hizo regresar a su labor en 1917, a pesar de los horrores que había vivido anteriormente.
 
Mons. Martin destacó el testimonio del P. Gleeson, no sólo por sus desafiantes deberes apostólicos en el campo de batalla, sino por no perder en la guerra su sentido de humanidad y calidez, que se expresaron en su apostolado como Párroco en Dublín después de terminada la guerra.
 
Con información de Independent Catholic News.
 
Artículo originalmente publicado por Gaudium Press
 
 
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