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Papa Francisco: Ser cristiano no es maquillarse el alma, sino servir a los demás.

© Marcin Mazur / catholicnews.org.uk
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Homilía hoy en Casa Santa Marta

El cristiano está dentro de una historia de pecado y de gracia, siempre colocado ante la elección: servirse a sí mismo o a los hermanos. Es lo que ha afirmado Papa Francisco en la Misa matutina celebrada en Santa Marta.

“La historia y el servicio”: en la homilía Papa Francisco se ha detenido en estas dos facetas de la “identidad del cristiano”. Antes que nada, la historia, San Pablo, San Pedro, los primeros discípulos “no anunciaban a un Jesús sin historia: ellos anunciaban a Jesús en la historia del pueblo, un pueblo que Dios ha hecho caminar durante siglos para llegar a la madurez, “a la plenitud de los tiempos”. Dios entra en la historia y camina con su pueblo.

“El cristiano es un hombre o mujer de historia, porque no pertenece a sí mismo, esta dentro de un pueblo, un pueblo que camina. No se puede pensar en un egoísmo cristiano, no, esto no funciona. El cristianos no es un hombre o una mujer espiritual de laboratorio, es un hombre, es una mujer espiritual dentro de un pueblo, que tiene una historia larga y que continua caminando hasta que el Señor vuelva”.

Historia de gracia y de pecado

Es una “historia de gracia pero también de pecado”: “Cuántos pecadores, cuántos crímenes. También hoy Pablo menciona al Rey David, santo, pero antes de serlo fue un gran pecador. Nuestra historia debe asumir a santos y a pecadores. Y mi historia personal, la de cada uno, debe asumir su pecado, el propio pecado y la gracia del Señor que está con nosotros, acompañándonos en el pecado para perdonarnos y acompañarnos en la gracia. No hay identidad cristiana sin historia”.

El segundo rasgo de la identidad cristiana es el servicio: “Jesús lava los pies de los discípulos invitándoles a hacer lo mismo que él: servir”.

“La identidad cristiana es el servicio, no el egoísmo. ‘Pero Padre, todos somos egoístas’. Ah, ¿Sí? Es un pecado, una costumbre que debemos abandonar. Pedir perdón, que el Señor nos convierta. Estamos llamados al servicio. Ser cristiano no es una apariencia o una conducta social, no es maquillarse un poco el alma, para que sea más bella. Ser cristiano es lo que ha hecho Jesús: servir”.

El Papa exhorta a plantearnos esta pregunta: “En mi corazón ¿Qué hago más? ¿Me hago servir por los demás, me sirvo de los demás, de la comunidad, de la parroquia, de mi familia, de mis amigos o sirvo yo, me pongo al servicio de los demás?”.
 

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