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Así arriesgó la vida un jesuita para salvar a niños judíos del Holocausto

© Antoine Mekary/Aleteia
Marco Pavoncello
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El padre padre Raffaele de Ghantuz Cubbe hizo del colegio que dirigía un refugio para pequeños perseguidos, ese colegio acaba de ser reconocido como “Casa de Vida”

 
El rector de la Universidad de Roma Tor Vergata, de la que depende este histórico edificio, que fue la residencia de verano de los Papas antes de Castelgandolfo, el profesor Giuseppe Novelli, manifestó el compromiso de esta institución académica para promover entre los estudiantes el espíritu de solidaridad que testimonió el padre Cubbe, que ha sido reconocido como “justo entre las naciones” por Yad Vashem. Ante el drama del Holocausto, aseguró el rector, “el silencio es cómplice”.
 
El obispo de la diócesis, Frascati, monseñor Raffaello Martinelli, uno de los redactores del Catecismo de la Iglesia Católica, ilustró el extraordinario avance que ha experimentado el diálogo entre los católicos y el pueblo judío tras el Concilio Vaticano II.
 
Por su parte, Riccardo Pacifici, presidente de la Comunidad Judía de Roma, alentó la iniciativa de la Fundación Raoul Wallenberg de individuar y reconocer “Casas de Vida” que sirvan para dejar un mensaje educativo a las futuras generaciones.
 
La placa del reconocimiento como “Casa de vida” había sido entregada el 20 de febrero por parte de los representantes de la Fundación Wallenberg en Roma al Premio Nobel de Química, Aaron Ciechanover, biólogo, y presidente del Comité Científico de la Universidad de Tor Vergata.
 
“Ante lo que está sucediendo en el mundo, la labor de la Fundación Wallenberg es más necesaria que nunca”, subrayó el rector Giuseppe Novelli, recordando en particular el reciente asesinato de 147 jóvenes  en la Universidad de Garissa en Kenia.

En la imagen, Marco Pavoncello, uno de los niños salvados por el padre Raffaele de Ghantuz Cubbe

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