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3 grandes desafíos de la pastoral vocacional

Facebook-Prieto Rodriguez Carlos
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Habla el nuevo delegado de la provincia eclesiástica Antioquia-Chocó para la animación vocacional

Hace un tiempo, en el Seminario Redemptoris Mater de la ciudad de Medellín se llevó a cabo el Encuentro Nacional de Animación Vocacional organizado por la Conferencia Episcopal de Colombia. Fue en ese encuentro de fe en que se propuso que cada provincia eclesiástica tenga un delegado que sirva de puente y propagador del trabajo que se vaya realizando a nivel nacional.

El presbítero Carlos Darío Prieto Rodríguez, de nacionalidad venezolana, fue nombrado delegado de la provincia eclesiástica Antioquia-Chocó.

El padre Prieto pertenece a la Congregación de los Misioneros Claretianos y fue ordenado a los 33 años el 22 de octubre de 2011. Actualmente colabora en la pastoral infantil y juvenil de la parroquia Jesús Nazareno en Medellín y forma parte del equipo coordinador del secretariado de pastoral juvenil y vocacional de la provincia claretiana de Colombia-Venezuela.

Más que crisis vocacional, crisis de la pastoral vocacional

Fueron palabras que quedaron en la mente y corazón del padre Carlos al participar en el Encuentro Vocacional. “Por tal motivo, es importante enfatizar el ser del animador vocacional para cautivar a los jóvenes. Que se transmita a Jesús que vive en mí: ser otro Cristo para mis hermanos”.

“Toda pastoral requiere de mística. Esto es, amar profundamente este ministerio. Aquí no cabe trabajar por las vocaciones porque toca, porque no había nadie más, porque mi superior(a) me obligó hacerlo. Ahora necesitamos urgentemente una “conversión pastoral”, como nos invita el documento de Aparecida”, nos dice el padre Carlos.

Y más adelante nos comparte un poco de sus expectativas con su nueva misión: “Yo confío plenamente en que Dios no nos desampara. Vislumbro un futuro esperanzador, pero si trabajamos entre todos como un equipo, como hermanos y hermanas, como hombres y mujeres de fe, con un mismo ideal para el bien de la Iglesia y de la humanidad”.

Es relevante comprender que “la vocación es de Dios y es para la Iglesia. No creer que son sólo para mi comunidad, para mi diócesis y mirar a los demás promotores vocacionales como rivales, enfrentándonos unos con otros: los llamados celos vocacionales. Esto no es evangélico, y por tanto, no es cristiano”.

Un trabajo serio de promoción vocacional

El padre Carlos Prieto compartió para Aleteia cuáles son las pautas que tiene para concretar el horizonte apasionante de ser instrumento para muchos jóvenes que son llamados. Al padre le corresponde:

  • Favorecer la promulgación de los encuentros nacionales con los animadores de toda la región Antioquia-Chocó.
  • Determinar qué elementos debe ofrecer la Conferencia Episcopal de Colombia respecto a la animación vocacional por provincias.
  • Sugerir algunas temáticas que se han de abordar en el directorio de animación vocacional que se desea elaborar para Colombia.   
  • Posibilitar un encuentro regional para los nuevos delegados vocacionales, de tal modo, que se les inicie en esta misión, presentándoles las principales tareas como delegados y animadores.
  • Determinar con los animadores vocacionales de la región Antioquia-Chocó, algunos elementos del perfil específico del vocacionado.
  • Colaborar en la promulgación de los materiales enviados desde la Conferencia Episcopal de Colombia a lo largo del año.

Desafíos para la animación vocacional

El nuevo delegado para Antioquia–Chocó tiene claros los retos que actualmente se presentan en el apostolado vocacional y considera que es importante tenerlos en cuenta para responder a la altura de la misión encomendada confiando que es Dios quien llama y no deja de hacerlo.

  • Uno de los desafíos para la animación vocacional de hoy y de todos los tiempos es la centralidad en Aquel que nos llama y nos invita a seguirle: Jesucristo. No podemos perder de vista a Jesús. Él es el centro de nuestra vocación, es lo fundamental. Lo demás es accidental: una comunidad religiosa, una diócesis, un instituto secular, etc. Por tal motivo, pensar en ser animador vocacional no es querer formar un club de amigos, un grupo para mi comunidad, sino ayudar a los jóvenes a encontrarse con Cristo.
  • Otro desafío es la vivencia comunitaria. La Iglesia es una comunidad de creyentes. Jesús sintió la necesidad de formar comunidad para llevar a cabo la misión que el Padre le había encomendado. “Hacer con otros lo que solos no podemos”, nos invitaba el Padre Claret a sus misioneros. “Mira cómo se aman” decían de los primeros cristianos. Una persona no puede permanecer encerrada en sí misma. Esto es el clásico “no-ser”, la aniquilación del Yo. Existimos para ser hijos y sentir la paternidad/maternidad de Dios. Y si somos hijos es porque también somos hermanos. Es una invitación a salir de sí mismos para ir al encuentro con el Otro y ser tan solo su Palabra que grite en medio de la humanidad.
  • Por último, quisiera resaltar que un animador vocacional debe estar abierto a la cultura, a las distintas culturas del mundo actual. Saber enfrentar los nuevos areópagos de la sociedad, dejar de pensar en pequeño y esperar a que nos llegue la gente, dejar de pescar en los acuarios y empezar a pescar en el mar. ¿Será el seguimiento de Jesús un proyecto complejo? Pensamos que es difícil, pero no es imposible. El Señor no nos convoca a un ejercicio heroico, en el cual sólo triunfará una minoría, sino que nos invita a estar con él (conocerlo) para enviarnos a evangelizar (misión).

Al finalizar la entrevista, el padre Carlos Prieto exhortó a los jóvenes a no tener miedo y a responder con valentía a la llamada: “Animo a todos los jóvenes, que quieran arriesgar su vida por Jesús, para que escuchen el llamado de Dios y que lo acepten con humildad. En la Iglesia los ministerios son muchos y las posibilidades de servicio también”.

Asimismo se dirigió a las distintas realidades eclesiales: “Y a todas las diócesis y comunidades religiosas les exhorto a la vocacionalización de todas las pastorales, para una nueva Iglesia.”

Recemos por este tiempo nuevo en el que Papa ha convocado a la Año de la Vida Consagrada, que sean muchos los que respondan al ver el testimonio de aquellos personas que lo han dejado todo para seguir al Señor y viven alegres compartiendo la verdad del  Evangelio. Pidamos también por el padre Carlos Prieto y los demás delegados, que sean generosos en su ministerio y que su apostolado sea fecundo.
 

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