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¿Cómo surge la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones?

Virginia CASTRO/CIRIC
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Una maravillosa idea para «rezar por las vocaciones» en todo el mundo

Es de ordinario celebrar la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones (JMOV) en el IV Domindo de Pascua, conocido como el "Domingo del Buen Pastor" dado que la liurgia conmemora ese día con el Capítulo 10, 11-18 del evangelio de san Juan.
 
El Papa, en los días próximos a la celebración de la JMOV, emite un mensaje entorno a un tema. El tema para este año ha sido: "El éxodo, experiencia fundamental de la vocación".
 
¿Cómo surge la maravillosa idea de realizar la Jornada (Día) Mundial de Oración por las Vocaciones?
 
Todo inicia con el mandato de Jesús: “Orad, pues, al dueños de la mies que envíe obreros a sus mies” (Mt 9,38; Lc 10,2); dos sacerdotes que encarnan el mandado, y un Papa que lo instituye.
 
En Francia resalta la figura de Don Aníbal M. de Francia, fundador de los Rogacionistas, y en España Don Manuel Domingo y Sol, fundador de la Hermandad de sacerdotes Operarios Diocesanos; al primero, san Juan Pablo II lo ha elogiado como un "Aunténtico precursor y celoso maestro de la moderna Pastoral vocacional"; al segundo le ha concedido el titulado de: "el santo Apóstol de las vocaciones".
 
Bajo el impulso de los Papas y el celo peculiar de los "Apóstoles de las vocaciones" han surgido en la Iglesia diversas actividades e iniciativas que han tenido como fin último el rezar en comunidad por las vocaciones.
 
Será en 1951, que la revista Rogate Ergo insiste en la creación de un “Día por las vocaciones”. Y un año después la misma sugerencia se hace manifiesta desde la revista Ecclesia, por parte del operario Jorge Sans Vila.
 
Diez años después, el Papa Juan XXIII, impulsado por las diversas iniciativas particulares y los dos pedidos en las revistas: Rogate Ergo y Ecclesia, instituye para Italia el “Día nacional para las vocaciones eclesiásticas”.
 
El 23 de enero de 1964, el Papa Pablo VI instituye oficialmente la JMOV.

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Antecedentes de la JMOV
 
A la institución de la JMOV se llega tras una serie de documentos, orgánicos, obras, actividades y diversas iniciativas vocacionales: local, diocesano, regional, nacional y, finalmente, universal. Es un camino progresivo por su extensión e intensidad.
 
Sabemos que el beato Aníbal M. di Francia fue el primero que dio la invitación de Cristo “Orad, pues, al dueños de la mies que envíe obreros a sus mies” (Mt 9,38; Lc 10,2) tanta importancia que lo convirtió en el carisma de su instituto religioso, el de los Rogacionistas.

El propio Di Francia afirma que su institución evangélica de Rogate se remonta a 1868. Y desde entonces fue un propagador incansable del mandato de Jesus. Por eso, al elevarlo a los altares  ( 7 de octubre de 1990), Juan Pablo II dijo de él que fue un "aunténtico precursor y celoso maestro de la moderna Pastoral vocacional".
 
La insistencia del fundador de las hijas del divino celo y de los Rogacionistas en la necesidad de orar por las vocaciones se convierte en una presión filial hacia los papas para que tomen una serie de iniciativas entre las que puede contarse también la JMOV.
 
De todos modos, jornadas de oración por las vocaciones a nivel local y diocesano las hubo en el siglo XX en Francia, España e Italia. Pio X en la encíclica Haerent animo (4.8.1908), Pio XI en la carta apostólica Officiorum omnium (1.8.1922), en la carta Gratissimum nobis (20.2.1927), en un mensaje al cardenal vicario de Roma Basilio Pompili (8.6.1927) y en la encíclica Catholici sacerdotii (20.12.1935) insiste en la necesidad de orar por las vocaciones.
 
Al instituir Pio XII con el motu proprio Cum nobis (4.11.1941) la Obra pontificia para las vocaciones sacerdotales, le encomendaba que se encargara de promover la oración por las vocaciones

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