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El curioso caso del robo de la piedra del Papa

Ulises-Jorge-CC

John Lockwood - publicado el 23/04/15

Cómo los anticatólicos eliminaron el regalo del Vaticano para el monumento a Washington

Una de las historias más singulares relacionadas con el monumento a George Washington de la capital estadounidense es el robo de la piedra papal en 1854, aparentemente por parte de miembros del grupo anticatólico y antipapista Know-Nothing Party.

Todo comenzó con el movimiento “nativista” de mediados del siglo XIX. Los “nativistas” a veces se definían, de manera irónica, como nativos americanos. Se oponían a las nuevas oleadas de inmigrantes, legales o ilegales, de países como Irlanda o Italia. Hasta ese momento, la mayor parte de los colonos europeos eran procedentes de lugares como Gran Bretaña y Alemania. Los recién llegados eran a menudo católicos y extremadamente pobres, como los irlandeses que huían de la hambruna de las patatas.

Al inicio de los años cincuenta del siglo XIX, estos sentimientos se coalicionaron en el partido americano llamado comunmente los Know-Nothings. El apodo se debía a los encuentros secretos y de signos escondidos, más adecuados para un club de niños que para un partido político, y al hábito de responder “No sé nada” cuando eran interpelados sobre sus actividades.

Los Know-Nothings tuvieron un gran éxito durante un corto periodo de tiempo, sobretodo en las elecciones de 1856, obtuvieron muchos cargos locales y estatales y lograron incluso enviar a algunos miembros al Congreso.

El problema con el monumento a Washington comenzó en 1852, cuando el Daily National Intelligencer de Washington D.C., anunció, el 7 de febrero en la página 4, la intención del Papa de contribuir donando una piedra para que se introdujera dentro del monumento. La piedra provenía del Templo de la Paz, conocido también como Templo de la Concordia, de Roma, y tenía una inscripción en inglés: Rome to America (Roma a América).

Es extraño que en la página 2 del The New York Times del 30 de enero de 1852 y en la página 2 del The Daily Cincinnati Commercial del 23 de febrero del mismo año se declarase que el Vaticano estaba planeando mandar dos piedras. Probablemente luego se cambió de idea, puesto que a Washington llegó sólo una.

Los nativistas no tardaron en protestar. Circularon discursos y peticiones, y una petición decía que “la inscripción Rome to America conlleva un significado que va más allá del natural…que este regalo de un déspota, colocado entre aquellos muros, no podrá ser visto por verdaderos americanos más que con sentimientos de mortificación y disgusto”.

La piedra llegó en 1854 –no se conoce la fecha exacta– y fue colocada en un almacén en la base del monumento llamado lapidarium. Medía casi 1,45 mts y tenía 25 cm de espesor. El lapidarium contenía muchas piedras que eran regalos procedentes de todas partes de Estados Unidos y el mundo entero que aún no han sido colocadas.

Al principio, los Know-Nothings pidieron que arriba de la piedra papal en el monumento fuera colocada una “piedra de protesta”, como se lee en la página 2 de la edición del New York Times del 9 de marzo de 1852. Pero luego..

La noche entre el 5 y el 6 de mayo de 1854, entre la una y la dos, varios hombres bajaron al almacén para robar la piedra papal. Lo que ocurrió a continuación está vívidamente descrito en la página de la edición del 8 de marzo de 1854 del Daily National Intelligencer.

El vigilante nocturno George Hilton estaba de guardia en su cabina, alrededor de la cual los hombres amarraron cuerdas, diciéndole a Hilton que permaneciera en silencio. Los ladrones pegaron incluso periódicos en las ventanas de la cabina que daban al lapidarium.

De alguna manera lograron poner la piedra en una carretilla usada por los trabajadores y se la llevaron para tirarla al río Potomac.

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estados unidospontificadovaticano
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