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¿Hay espacio para dialogar con los musulmanes? Vaticano dice:¡Sí!

© GIUSEPPE CACACE / AFP
Pope Francis (L) shakes hands with Muslim Maulavi Ash-Sheikh M.F.M. Fazil (R) during an intereligous meeting at Bandaranaike Memorial International Conference Hall in Colombo on January 13, 2015. Pope Francis arrived in Sri Lanka on January 13, bearing a message of peace and reconciliation among different faiths on the war-torn island as he began a two-nation Asia tour. AFP PHOTO / GIUSEPPE CACACE
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“Matar, invocando una religión, no es sólo una ofensa a Dios, sino también una derrota para la humanidad”, recuerda la Santa Sede

Hoy hay más mártires que en la primera época de la Iglesia” es una frase del Papa Francisco (RV 04.03.2014) que retumba aún en los oidos de los perseguidos por su fe. Las noticias alertan sobre un incesante acecho: el arresto sin garantías, el encarcelamiento, la tortura y las ejecuciones sumarias.

La persecución a las minorías étnicas y religiosas sigue aumentando en África, Asia y especialmente en Oriente Medio. En este contexto, el Vaticano, a través del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, declaró: “Los acontecimientos de los últimos tiempos hacen que muchos nos pregunten: "¿Hay todavía espacio para el diálogo con los musulmanes" La respuesta es: “sí, más que nunca”.
 
En primer lugar, porque la gran mayoría de los musulmanes no se reconoce en la barbarie a la que asistimos”, sostiene el dicasterio del Vaticano encargado del diálogo con las otras confesiones diferentes al catolicismo.
 
De igual manera, en la declaración del Vaticano se denuncia que “en los últimos días asistimos a una radicalización” que se traduce en “el riesgo de un aumento del odio, de la violencia, del terrorismo y de la creciente y banal estigmatización de los musulmanes y de su religión”.
 
Sin hacer mención alguna, la referencia evoca a las últimas ejecuciones hechas por el ISIS (las milicias del auto proclamado Estado Islámico- siglas en inglés) contra personas inermes, cristianos y miembros de otras minorías en Irak y Siria.
 
“Matar, invocando una religión, no es sólo una ofensa a Dios, sino también una derrota para la humanidad”, recordó el Vaticano.
 
“Por desgracia – continuó – , hoy en día la palabra ‘religión’ se asocia a menudo con la palabra ‘violencia’ en cambio los creyentes deben demostrar que las religiones están llamadas a ser portadoras de paz y no de violencia”.
 
Por ello, la Iglesia católica desde Roma, sostiene que “estamos llamados a fortalecer la hermandad y el diálogo” con los musulmanes.
 
La humanidad como una sola familia y el Dios que es amor
 
Un dialogo que comienza desde la base. “Los creyentes constituyen un formidable potencial de paz, si creemos que el hombre fue creado por Dios y que la humanidad es una sola familia”.
 
“Seguir dialogando, incluso cuando se experimenta la persecución, puede convertirse en signo de esperanza”.
 
En este sentido, se propone un diálogo entre cristianos y musulmanes sin imponer alguna visión, “sino proponer el respeto de las diferencias, la libertad de pensamiento y de religión, la protección de la dignidad humana y el amor a la verdad”.
 
La paz se construye desde la familia, la historia, la educación
 
Cristianos y musulmanes – plantea  el Vaticano – deben encontrar el coraje de luchar por la calidad de la “vida familias, los métodos de enseñanza de la religión y de la historia”.
 
Además, se plantea la calidad del “contenido de los sermones en nuestros lugares de culto”. En fin, la familia y la escuela claves “en el respeto mutuo y en la fraternidad”.
 
''Por tanto, la violencia que busca una justificación religiosa merece la más enérgica condena, porque el Todopoderoso es Dios de la vida y de la paz”, se lee en el comunicado que recuerda las palabras del Papa Francisco en su visita a Turquía del 28 de noviembre 2014.  
 
“El mundo – dijo – espera de todos aquellos que dicen adorar a Dios, que sean hombres y mujeres de paz, capaces de vivir como hermanos y hermanas, no obstante la diversidad étnica, religiosa, cultural o ideológica'', evocó la declaración del Vaticano.
 
Por tanto, el Papa afirmó en otra ocasión que “con el perdón, con el amor”  nos volvemos más pobres: “el amor nos empobrece, pero aquella pobreza es semilla de fecundidad y de amor por los otros”, dijo (RV 18.06.2013). 

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