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Una serie de televisión para olvidar iras y agravios

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«Misterios, sabores y monjes»

La cadena de televisión católica más grande del mundo, Eternal Word Television Network (EWTN), «el canal de la Madre Angélica», con sede en Birmingham Alabama, Estados Unidos, comenzó a emitir a partir de este mes de abril y durante el año 2015, en su cadena de televisión, una serie de 12 programas denominada «Misterios, sabores y monjes».

En la vertiente de la cocina por televisión, que tanto ha explotado la televisión comercial de todas las latitudes en el mundo, ahora la televisión católica incursiona en esta modalidad a través de sus repetidoras de televisión por cable en América: del Norte, Central y Sur, y Europa (USA Y Puerto Rico, Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela; Costa Rica, Cuba, Republica Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, México, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, Uruguay, Argentina, España ), y por Internet en la Web de EWTN.

Es importante señalar que La serie fue producida por la compañía productora de EWTN en Argentina: «Thesaurus Producciones Cine/Tv», y que ha contado con dos argentinos: el sacerdote Fabián Fusca y el chef Germán Müller. La sinopsis de la serie, según la propone EWTN es que en ésta «una pareja singular, un sacerdote conocedor de la historia monástica, y un chef experto en cultura gastronómica, visitan monasterios, descubriendo sus misterios y valores. Luego en la cocina, develan los secretos de recetas centenarias».

Por lo tanto, se trata de una serie documental, en el género gourmet, cuyo guión y dirección corren a cargo de Miguel A. Juiz Palacios, también fundador de la casa productora Thesaurus, productora de medios de comunicación que busca descubrir y revelar, el «tesoro» de los valores trascendentes del espíritu desde la cosmovisión cristiana del hombre, siguiendo la invitación del Evangelio.

Cada programa tiene una duración de 30 minutos e intenta mostrar cómo, incluso la cultura culinaria es una generación propia del cristianismo, y más concretamente, de los fogones y los silencios de los monasterios, pues como anotó Álvaro Cunqueiro en su libro La cocina cristiana de occidente: «El silencio es de absoluta necesidad a la hora del almuerzo y el alma pacificante hace que la memoria olvide iras y agravios».

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