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La misa por el centenario del «martirio» armenio, hito ecuménico

© ANDREAS SOLARO / AFP
VATICAN-POPE-MASS-ARMENIA Pope Francis (L) greets Supreme Patriarch and Catholicos of All Armenians, Karekin II during an Armenian-Rite mass marking 100 years since the mass killings of Armenians under the Ottoman Empire, on April 12, 2015 at St Peter's basilica in Vatican. Pope Francis uttered the word "genocide" on Sunday to describe the mass murder of Armenians 100 years ago, sparking fury from Turkey which slammed the term as "far from historical reality". AFP PHOTO / ANDREAS SOLARO
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El Papa Francisco no «metió la pata» cuando habló claramente del genocidio armenio

El Papa denunció con claridad y contundencia el genocidio cometido contra los armenios hace cien años. Lo hizo en una ceremonia religiosa el mismo día en que celebramos la Divina Misericordia y un día después de haber publicado su bula convocando un año jubilar extraordinario sobre el mismo tema.
 
La denuncia fue tomada muy mal por el gobierno de Turquía, que ha hecho de la negación del genocidio una política de Estado. El Papa ya sabía de la inevitabilidad del problema pues, por así decirlo, tenía la advertencia sobre su escritorio. No se arredró y llamó a las cosas por su nombre.
 
Los anteriores acontecimientos han sido bien publicitados. Sin embargo, hay ciertos aspectos de la mayor importancia, sin los cuales la bizarría y el arrojo mostrados por el Papa corren el riesgo de perderse en el anecdotario y vaciarse de significado.

Quiero referirme a la dimensión ecuménica del suceso y su vinculación al ministerio de quien es sucesor de san Pedro. Estamos, cierto estoy, ante un hecho de gran trascendencia histórica.
 
1. Tres documentos del Papa explican su denuncia: el discurso antes de la liturgia, su homilía durante la misa y su homilía a la mañana siguiente en Santa Marta.

En estos dio las razones humanitarias e históricas contra el genocidio agrupándolo –con sobrada justicia- con los cometidos por nazis y estalinistas, tendiendo el puente hacia la tragedia que viven hoy nuestros hermanos cristianos en Oriente Medio y África a manos del fundamentalismo islámico y el silencio ominoso de los poderosos del mundo. 

Dio las razones de la fe al unir la cruz de Cristo a la sangre de los mártires de antaño y hogaño y; al día siguiente, explicó por qué la Iglesia no debe callar, ni perder su libertad, ante la urgencia del anuncio del Evangelio.

En suma, Francisco nos hizo ver cómo mantener la memoria, denunciar la injusticia y anunciar la unidad del martirio en Cristo son tres momentos de un sólo acontecimiento profético.
 
2. No estamos ante un error de cálculo diplomático del Vaticano, mucho menos ante una pifia del Papa. La diplomacia de la Iglesia no existe para defender interés “nacional” alguno, como es normal en un Estado, sino para promover la paz con justicia en las relaciones internacionales y velar por el interés de los cristianos en el mundo sin importar si están o no en comunión con Roma.

De los mensajes de los papas ante los cuerpos diplomáticos y las consecuentes acciones de la Santa Sede se podrían escribir notables historias.
 
3. A la liturgia en la Basílica de San Pedro asistieron la representación de la República de Armenia – antiguo territorio bajo dominio del imperio otomano, después bajo la Unión Soviética-, país donde se encuentra el origen de los cristianos armenios del mundo, cuya diáspora es generalizada; el patriarca de la Iglesia apostólica de Armenia, la cual no está en plena comunión con Roma desde el Concilio de Calcedonia (452 d.C), así como el oatriarca de la Iglesia católica de Armenia en comunión con Roma desde hace varias centurias.

Ambas Iglesias comparten tradición, cultura e historia y son de tradición apostólica, pero no son romanas, ni ortodoxas. Pertenecen a la tercera familia de cristianos de tradición apostólica denominados católicos orientales, quienes siguieron su propio camino después del Concilio de Calcedonia, similar a lo sucedido con los coptos de Egipto y Etiopía del patriarcado de Alejandría.

Según la tradición, la cristiandad armenia fue fundada por los apóstoles san Judas Tadeo y san Bartolomé. Su sobrevivencia es un caso asombroso.
 
El diálogo ecuménico con las Iglesias orientales abierto por la Iglesia a principios del siglo XX, consolidado por el Vaticano II, trajo consigo una mejor comprensión de la historia y tradición de las Iglesias católicas orientales, genéricamente denominadas precalcedónicas.

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