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​“The Guest”: Cuidado con quién dejas entrar en casa

Picturehouse Films
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Una película de suspense que se va enrareciendo progresivamente hasta rememorar la serie B

The Guest nos cuenta la historia de David (Dan Stevens), un ex militar que un día se deja caer por la casa de un viejo compañero de filas caído en combate. La familia, aún dolida por la muerte de su hijo, recibe al soldado con entusiasmo, como una forma de acercarse de algún modo a los últimos instantes de su hijo.

Sin embargo David pinta mal desde el primer momento. Es uno de esos trucos del cine: según la forma en la que se nos presenta un personaje, el público sabe, de inmediato, que no es trigo limpio, de forma que nada más empezar la película el espectador sabe más que los personajes que, en este caso, se dejarán embaucar por el encanto de David.

Es la base del suspense. Y es que The Guest es antes una película de forma que de contenido. Es decir, es más interesante cómo se nos está contando algo que qué se nos está contando.

Su guión resulta bastante predecible pasados los primeros minutos. El tal David en efecto, no será un tipo de fiar. Pronto empezará a morir gente y todas las miradas se dirigirán hacia él, pero el joven soldado sabrá ganarse la confianza de los padres de la familia mientras que los más jóvenes serán los primeros en sospechar. Nada nuevo en el horizonte.

Sin embargo, la forma a partir de la cual está expuesta su trama resulta sensiblemente más interesante. La anterior película del director, Tú eres el siguiente, también era un ejercicio de suspense bastante vacuo cuyo interés residía en su forma antes que en su contenido.

Sin embargo la apuesta de The Guest es bastante más extrema que la de Tú eres el siguiente, fundamentalmente porque el producto resultante es menos resultón, también menos entretenido y vale la pena admitirlo también, algo desigual.
Aunque la crítica se ha deshecho en elogios, lo cierto es que en The Guest hay muy poca sustancia en su fondo.

Por otro lado, su forma, aunque encomiable, al final también resulta un poco confusa. Uno puede ir a ver The Guest y en seguida pensar que está viendo un telefilme aventajado. Aun así, y sin prisa pero sin pausa, la película se va enrareciendo progresivamente hasta rememorar la serie B de los noventa, ochenta y hasta los setenta.

En cualquier caso, The Guest se antoja una curiosa cinta con sucintos y muy diseminados apuntes de interés. Tampoco destaca en su uso de la violencia, al contrario de lo que se ha dicho por ahí, más allá de los niveles habituales que puede presentar un título de acción de Hollywood.

Y su empeño por desarmar la estructura familiar se queda a medio camino entre lo tópico y lo insulso. Sin añadir nada nuevo, The Guest se presenta como una golosina para los muy cinéfilos que gusten disfrutar de pequeños apuntes de esos que hacen intuir a un director interesante en futuras propuestas y no en la que se está viendo. Cosas de cinéfilos.

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