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​¿Qué piensa el Papa Francisco sobre… el significado del trabajo?

AFP PHOTO / VINCENZO PINTO
Pope Francis greets the crowd as he arrives for his general audience at St Peter's square on November 19, 2014 at the Vatican. AFP PHOTO / VINCENZO PINTO
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En primer lugar es una fuente de dignidad

El Papa Francisco siempre ha tenido como una de sus preocupaciones fundamentales el problema de la necesidad y del sentido del trabajo.
 
Ha visto personalmente la importancia de este bien desde su formación como jesuita, y lo que supone su carencia en las villas-miseria, en la gran crisis argentina del año 2000 -que provocó la terrible medida conocida como “el corralito”- o en los jóvenes desempleados que vagan por las calles y avenidas sin esperanza en el futuro.
 
Siendo arzobispo de Buenos Aires, todos los años acudía el 7 de agosto al templo de San Cayetano para celebrar el día del patrono del pan y del trabajo.
 
En esa fecha, los fieles llenan el Santuario, situado en la periferia sur-oeste de la ciudad, en el barrio obrero de Liniers, y le ofrecen al santo ropa y alimentos que son distribuidos entre los más pobres.
 
Allí llegaba Jorge Bergoglio cada año, participaba en la peregrinación y compartía la vida con los vecinos, a los que dejaba bellísimas homilías sobre el sentido del esfuerzo humano, de la caridad y del trabajo.
 
¿Qué significa el trabajo para el ser humano?
 
En primer lugar, es una fuente de dignidad: el trabajo otorga dignidad, la reconoce y potencia, y una sociedad que niega el trabajo, que lo reparte mal, que lo paga mal o incluso esclaviza, es una sociedad que da la espalda al hombre.
 
Lo decía el Papa con palabras terminantes y claras en la fiesta de san José Obrero, en 2013: “La dignidad no nos la da el poder, el dinero, la cultura, ¡no! ¡La dignidad nos la da el trabajo!… No pagar lo justo, no dar trabajo, porque sólo se ven los balances, los balances de la empresa, sólo se ve cuánto provecho puedo sacar: ¡eso va contra Dios!”
 
Y cuando hablamos de trabajo, el Papa no se refiere sólo al empleo remunerado, que es tan necesario y que permite el sostenimiento de la familia -huelga decirlo- sino a toda forma de entrega en la que se pone esfuerzo y dedicación.
 
Por eso dignifica hacer la comida en la casa, entregarse a las labores del hogar, prestar tu tiempo para ayudar a un amigo con su mudanza.
 
Es la forma privilegiada en la que podemos darnos a los demás y construir una sociedad mejor. “Frente a la concepción que reduce el trabajo a un mero empleo, que tiene por fin la producción de bienes que sólo sirven para algunos, la mirada espiritual considera el trabajo como expresión de todas las dimensiones del hombre: desde la más básica, que hace al “realizarse la persona”, hasta la más alta, que lo considera “servicio” de amor.” (Jorge Bergoglio, Conferencia sobre el pensamiento social de Juan Pablo II, 7 de junio de 2003).
 
Cuando se trabaja, no sólo se hace “algo” sino que también se construye un “alguien”, es decir, que con nuestra entrega y nuestro sudor crecemos y nos desarrollamos
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