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Novena a la Divina Misericordia: Día Sexto

© Piotr Drabik
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Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños, las más semejantes a mi Corazón

Novena a la Divina Misericordia: Día Sexto
 
La Coronilla la dictó Jesús a Santa Faustina en Vilna (Lituania) entre el 13 y el 14 de Septiembre del 1935, como súplica para aplacar la ira de Dios por los pecados del mundo.
 
"A través de ella obtendrás todo, si lo que pides esta de acuerdo con mi voluntad (…). Reza incesantemente esta coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia; en la hora de la muerte los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta Coronilla una sola vez, recibirá la gracia de mi misericordia infinita. Deseo que el mundo entero conozca mi misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia" (Diario 731,687).
 
“Defenderé como mi propia Gloria a cada alma que rece esta Coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca de un agonizante es rezada, se aplaca la ira Divina, y la insondable misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de Mi misericordia por la dolorosa pasión de mi hijo” (811).
 
SEXTO DÍA
 
Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.
 
Jesús misericordiosísimo, Tú mismo has dicho: “Aprendan de Mí que soy manso y humilde de Corazón”. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.
 
Padre eterno, mira con misericordia a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza Tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, Te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que Te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
 
 CORONILLA A LA DIVINA MISERICORDIA:
 
(se utiliza un rosario común de cinco decenas)
 
1. Comenzar con un Padre Nuestro, Avemaría, y Credo (de los apóstoles).
 
Credo de los apóstoles:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen Maria.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén.
 
2. En las cuentas grandes correspondientes al Padre Nuestro (una vez) decir:
 
"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,
la Sangre, el Alma y la Divinidad
de Tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros
pecados y los del mundo entero."
 
3. En las cuentas pequeñas correspondientes al Ave María (diez veces) decir:
 
"Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero."
 
4. Al finalizar las cinco decenas de la coronilla se repite tres veces:
 
"Santo Dios, Santo Fuerte,
Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros y del mundo entero."
 
 5. Oración final (opcional):   
 
“Oh Sangre y agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros,  en Ti confío.”
 
 
(Rezarla preferentemente a las 3:00 pm. “La hora de La Misericordia”)
 
Artículo publicado originalmente por jesusdivinamisericordia.org
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