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«San Juan Pablo II ha transformado la teología sobre el matrimonio»

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© Yu Wei Lin CC

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Pontificium Consilium pro Familia - publicado el 07/04/15

Entrevista al director del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia, Justo Aznar

El Director del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia, el doctor Justo Aznar, habla sobre el potencial constructivo contenido en la encíclica de san Juan Pablo II, cuyo vigésimo aniversario se celebró en Roma el pasado 24 de marzo. Destaca la relación que existe actualmente entre la comunidad científica mundial y los principios contenidos en la Encíclica, y propone varios caminos que en un futuro podrán encontrarse.

En su opinión, ¿cómo han sido recibidas en el mundo científico internacional las enseñanzas presentes en la encíclica Evangelium Vitae? ¿Cuál es la situación actual?

Creo que la aceptación de los contenidos del Capítulo IV, y en general toda la encíclica Evangelium Vitae, por el mundo científico ha sido muy limitada, pues no cabe duda que en este ámbito predominan los valores de una ética utilitarista que tiende a disociar la naturaleza biológica de la persona humana intrínseca en su dignidad, ética muy alejada de los principios ontológicos de la encíclica.

No hay más que recordar cómo se contemplan en el mundo científico temas como el aborto, la regulación dela fertilidad humana, la procreación asistida, la contracepción de emergencia, el diagnóstico genético preimplantacional, el uso de células madre embrionarias para investigaciones biomédicas, la clonación humana, las nuevas técnicas de transferencia mitocondrial, la eutanasia de adultos y de recién nacidos, el suicidio asistido y tantos otros.

En todos ellos, la actitud de investigadores, instituciones científicas y revistas especializadas está muy alejada de las propuestas de la Evangelium Vitae.

Para usted, ¿De qué partes de la encíclica debería tomar conciencia la sociedad de manera más urgente?

Promover la defensa de la vida humana en cuanto a sus fundamentos científicos, antropológicos, filosóficos y teológicos se refiere.

Creo que, además de las acciones concretas que se están llevando a cabo para proteger la maternidad y la dignidad de la vida humana al principio y final de la misma, hay que promover una gran campaña cultural y científica para incorporar al pensamiento dominante los argumentos fundamentales en favor de la vida.

También hay que intentar introducirse en los principales foros internacionales del pensamiento para promover en ellos acciones favorables a la vida humana.

Creo que es fundamental tratar de cambiar la tendencia anti-vida que en este momento predomina en la sociedad. Para ello, estimo esencial que el pensamiento católico no quede encerrado en sí mismo, sino que se abra al dialogo intercultural. Hay que salir a las periferias del pensamiento.

¿Cuál es la aportación específica que su universidad ofrece a la defensa y promoción de la vida?

Con independencia de una defensa de la vida humana transversal en la gran mayoría de los contenidos docentes de los distintos grados que en nuestra Universidad Católica se imparten, pienso que hay dos acciones que conviene destacar, la labor desarrollada por el Instituto de Ciencias de la Vida, órgano de investigación y docente propio de nuestra Universidad y el programa denominado “Capacitas”, dirigido a promover una cultura, tanto desde el punto de vista teórico como practico, favorable al mundo de los discapacitados.

En relación con el Instituto de Ciencias de la Vida son muchas las acciones que desarrolla, pero entre ellas cabe destacar: el Master en Bioética, que ya va por su IX Edición, y por el que han pasado más de 300 profesionales de diferentes campos del saber; la extensión de este Master a Cuba, en su VII edición y que ya ha formado a más de 400 personas de ese país y que en palabras de un destacado representante eclesiástico cubano, es la primera vez en cincuenta años que la Iglesia católica en Cuba ha podido dar un título docente oficial.  

También la edición de dos Servicios de Prensa: Bioética Press (antes Provida Press) y Bioethics News, el primero publicado en español y el segundo en inglés, que llega a más de 20.000 receptores directos el primero y a más de 10.000 el segundo.

Tenemos constancia de la positiva acogida de estos servicios por personas individuales y por diversas instituciones; una activa página web, que recoge información actualizada sobre temas relacionados con la defensa de la vida y la Bioética en general y que incluye un amplio Fondo Documental sobre estos temas.

Y finalmente la presencia en los medios de comunicación social informatizados, y especialmente en Facebook y Twitter, con más de 5000 seguidores activos en cada uno de ellos; y una labor investigadora que ya se ha plasmado en más de 50 artículos publicados en revistas nacionales e internacionales y varios libros.

¿Cree usted que en el mundo científico es necesario desarrollar nuevos lenguajes, formas de comunicación y de agregación, para acercarse más y más en lo que respecta a la cultura de la vida a los científicos más alejados de la posición católica?


En un mundo en el que predomina la comunicación, creo que es indispensable mejorar las técnicas de difusión de la cultura de la vida en concreto y de la cultura católica en general.

En este sentido me parece fundamental promover los estudios de un Grado en Comunicación Institucional en las instituciones educativas católicas, aunque pienso que es ésta una asignatura pendiente de la Iglesia.

Según usted, ¿cuál es la más bella imagen de san Juan Pablo II en su compromiso con la vida? ¿Qué recuerdo conserva en su mente y en su corazón?

Personalmente, para mí la más entrañable imagen de san Juan Pablo II, y que guardamos en nuestro corazón mi mujer y yo, fue cuando en una entrevista personal, tuvimos ocasión de presentarle una fotografía de nuestros 10 hijos, que él nos bendijo con todo cariño, estando seguro que esa bendición se ha hecho extensiva a los 46 nietos que ahora tenemos.

En un plano más general, es toda la doctrina elaborada por san Juan Pablo II en relación con la sexualidad humana, que, a mi juicio, ha transformado en profundidad la teología moral sobre el matrimonio.

Finalmente, y de forma institucional, el mayor agradecimiento hacia san Juan Pablo II es la creación del Instituto Pontificio Juan Pablo II para el Estudio del Matrimonio y la Familia, del que tenemos en Valencia la primera sede europea fuera de Roma.

Fragmento de una entrevista publicada en la web del Consejo Pontificio para la Familia

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