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Las dos claves para educar en la sexualidad

Karl Gartland-CC
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Sexo a mano todo el tiempo, relaciones adolescentes vistas como «cool»,… ¿estamos preparados?

Todos sabemos que antes de enseñar algo, el maestro debe conocer muy bien sobre el tema. Sin embargo, en la familia gran parte del aprendizaje se da de manera informal y en situaciones cotidianas. No necesitamos hacer un doctorado en buenos modales para decirles a nuestros hijos que digan “por favor” o “gracias” cuando se debe.

Antes el sentido común y una familia bien cimentada en valores positivos eran suficientes para educar. Además la comunidad nos avalaba preservando los mismos principios morales.

Hoy, con la avalancha de información que reciben nuestros hijos a través de distintos medios, sobre todo los tecnológicos, y el relativismo, los padres estamos frente a una desventaja abrumadora si es que no estamos preparados para llegar, aunque sea, un poquito antes.

Por eso es que en la actualidad no podemos ir por la vida educativa familiar sólo con herramientas de sentido común ya que, como podemos ver a nuestro alrededor, lo que era común ya no es tan común y a veces tampoco tiene tanto sentido.

En este contexto, la sexualidad se ha vuelto un tema muy complicado para los chicos por la cantidad de información errónea o confusa que reciben. Y ni qué decir para los padres. Entonces, ¿basta sólo con contarles la historia de la abejita?

Conocer el tema pero también el contexto

Antes de entrar a profundizar en cada uno de los puntos que toma la educación de la sexualidad, debemos saber a qué nos estamos enfrentando. Así como ha cambiado el mundo a nivel tecnológico, la manera como nuestros hijos consumen la información, la procesan y se la apropian también es distinta a la nuestra.

Hace 25 años, si un chico quería ver una revista pornográfica tenía básicamente tres opciones. La primera era que su papá la comprara y la dejara a la mano del hijo (normalmente los escondites que escogemos los padres son malísimos). La segunda era que el señor del quiosco de la esquina se zurrara en que el chico era menor de edad y le vendiera una. Y la tercera, que un compañero de clase llevara una al colegio y todos la miraran.

Hoy en día basta con mover el dedo índice y podemos ver todo el sexo que queramos en múltiples pantallas, gratis y sin que nadie se entere.

Físicamente es imposible que los padres estemos encima de los chicos el 100% del tiempo cuidando lo que consumen. El sexo está a la mano todo el tiempo. Y si a esto le sumamos que ahora es cool tener sexo en la adolescencia y ya no hay casi límites al respecto, ¿hay alguna esperanza?

¡Pero claro que hay esperanza! Mucho depende de nosotros como padres y los valores que les inculquemos. 

Para educar la sexualidad no hay que enseñarles a nuestros hijos sólo el tema fisiológico.Hay que enseñarles lo que es bueno para ellos, lo que les hace daño, cómo deben usar la tecnología, qué deben evitar, etc.

No se trata de sentarse un día y hablarles de sexo. Se trata de que este tema esté inmerso en nuestro proyecto educativo integral.

¿Qué debemos hacer?

Como parte de este proyecto debemos, como padres, hacer dos cosas:

1. Prepararnos

2. Involucrarnos en la vida de nuestros hijos

Tal vez el punto 2 es el más relevante ya que a veces, por comodidad, ignorancia o falta de tiempo dejamos a nuestros hijos solos frente a una pantalla cuando no tienen la edad suficiente para entender ciertos contenidos o simplemente no nos sentamos a conversar con ellos, para escucharlos y conocer en qué andan.

Empecemos por interesarnos en conocer qué hacen nuestros hijos, qué les interesa y también en preocuparnos en cómo pasan el tiempo libre, quiénes son sus amigos y qué están consumiendo con su lap top o smartphone. A esto hay que sumarle, sobre todo si son adolescentes, mucho diálogo, tiempo juntos y amor.

Por La Mamá Oca (*)

(*) La Mamá Oca colabora con La Opción V en la tarea de ayudar a los padres (presentes o futuros) en la tarea de educar a sus hijos en la virtud de la castidad. Cuenta con su propia página, por la que busca “educar a los padres y formadores en la crianza de seres humanos felices”.

Artículo publicado por La Opción V
 

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