Aleteia

¿Qué es un Jubileo?

© Dnalor 01 - CC
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rom,_Vatikan,_Petersdom_-_Heilige_Pforte_1.jpg
Comparte

Conoce las prácticas que van unidas al Jubileo: Peregrinación, puerta santa, caridad e indulgencias

Estamos por iniciar un Tiempo de gracia, de Alegría, de celebración de Jubileo, ya que celebraremos 150 años de haberse cimentado la Iglesia diocesana de Zamora.
 
Es por ello preciso conocer qué es un jubileo, cuáles son las prácticas del jubileo, qué implica un Jubileo, para poder descubrir y disfrutar de las gracias, de los festejos, del perdón y de la Esperanza.
 
La palabra Jubileo está asociada con el gozo y la alegría sencillamente, con Júbilo, aunque en los orígenes no era así.
 

En hebreo, lengua bíblica, la palabra Yobel designaba al cuerno de carnero que sonaba ante cualquier acontecimiento,
 y según el acontecimiento era el sonido: triunfo, o pérdida en la guerra, nacimiento del hijo del Rey, peligro inminente o muerte.
 
Y cuando se anunciaba el año del Señor, se sonaba el Yobel varias veces por eso: yobeleo pero este año de gracia no siempre era de alegría para todo el pueblo, “indicaba ponerse en paz”, por tanto, era angustiante para los que cometían injusticias, tanto que se le llamaba “día terrible de Yave”
 
Fue San Jerónimo quien latinizó la palabra y la pasó a la versión latina de la Sagrada Escritura (conocida como Vulgata) como Jubilum (júbilo) que originalmente expresaba el grito de alegría de los pastores, después simplemente alegría, gozo y esperanza.
 
El libro del Levítico nos indica los elementos que debe tener el año jubilar.
 

Su origen debemos encontrarlo en una cultura agraria (entre los años 1200 y 1000 a.C.) unido estrechamente al descanso de la tierra. Se tenía la conciencia de que toda la creación pertenecía a Dios y Dios la entregaba a la humanidad, nadie era dueño, sólo Dios. La tierra se cultivaba seis años seguidos, el séptimo se dejaba descansar y lo que espontáneamente producía era de todos. Cada siete semanas de años (7 X 7) debe declararse el día del Señor, el cual lleva consigo la liberación, reconciliación y el perdón de las deudas.
 
Cada familia recupera la propiedad, es decir, cada cincuenta años, todas las familias llegan a poseer exactamente la misma cantidad de propiedad (en tierras y ganado).
 
Si hubiese necesidad, en el transcurso de los años, de vender alguna propiedad, lo que se venden son las cosechas faltantes para el año cincuenta. Es decir, si un año después del Jubileo se vende la tierra, el costo será lo equivalente a 49 cosechas, pero si se vende dos años antes, la tierra costara lo equivalente a dos cosechas.
 
Los historiadores consideran que estas prescripciones del año jubilar nunca fueron aplicadas en su totalidad, pero ello no deja de verse como un ideal a alcanzar. Jesús mismo, en la sinagoga de su tierra inaugura el primer año jubilar cristiano, invita en su propuesta evangélica al perdón de las ofensas y a construir un mundo distinto.
 

Los jubileos en la Iglesia
 
En el año 1300, el Papa Bonifacio VIII instituyó el primer Jubileo Cristiano, fue un tiempo de celebración y de perdón de los pecados, la gente fue animada a acercarse al sacramento de la reconciliación y a ganar indulgencias por la práctica de buenas obras.
 
Como la longevidad no era más allá de cincuenta años, el Papa Clemente VI cambió el tiempo de la celebración a veinticinco años para permitir que la gente lo pudiera disfrutar dentro de su propia generación.
 
El Papa Juan Pablo II, en la tertio millenio adveniente señala que “El término “jubileo” expresa alegría: no sólo alegría interior, sino gozo que se manifiesta exteriormente, ya que la venida de Dios es también un acontecimiento exterior visible, audible y tangible,
 
Por tanto, el jubileo no puede quedar sólo al interior de quien lo celebra, sino que debe haber manifestaciones externas, que inviten a otros a sumarse.
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.