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Papa Francisco: La resurrección de Cristo no es intelectual ¡es mucho más!

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Para “entrar en el misterio” de la Resurrección hay que tener “capacidad de asombro” y “escuchar el silencio de Dios”, dijo en la celebración de Vigilia de Pascua

“No se puede vivir la Pascua sin entrar en el misterio. No es un hecho intelectual, no es sólo conocer, leer… Es más, es mucho más”, indicó el Papa Francisco al presidir este sábado 04 de abril en la Basílica Vaticana, la Solemne Vigila en la Noche Santa de la Pascua.
 
Para entrar en el misterio de la Resurrección hay que aprender de las mujeres discípulas de Jesús. Ellas “velaron aquella noche, junto la Madre. Y ella, la Virgen Madre, las ayudó a no perder la fe y la esperanza.

La valentía del genio femenino en la espera del Salvador 

Así, no permanecieron prisioneras del miedo y del dolor, sino que salieron con las primeras luces del alba, llevando en las manos sus ungüentos y con el corazón ungido de amor”.
 
Las mujeres, “salieron y encontraron la tumba abierta. Y entraron. Velaron, salieron y entraron en el misterio. Aprendamos de ellas a velar con Dios y con María, nuestra Madre, para entrar en el misterio que nos hace pasar de la muerte a la vida”.
 
La enseñanza de las mujeres discípulas que saben entrar en el misterio
 
“Entrar en el misterio significa capacidad de asombro, de contemplación; capacidad de escuchar el silencio y sentir el susurro de ese hilo de silencio sonoro en el que Dios nos habla”, aseguró en la homilía.
 
En su homilía, pidió a los fieles de “entrar en el misterio” sin tener “tener miedo de la realidad”. Así exhortó a “no cerrarse en sí mismos, no huir ante lo que no entendemos, no cerrar los ojos frente a los problemas, no negarlos, no eliminar los interrogantes…”
 
El Papa invitó a “entrar en el misterio” que significa “ir más allá de las cómodas certezas, más allá de la pereza y la indiferencia que nos frenan, y ponerse en busca de la verdad, la belleza y el amor”.
 
Esto conlleva también a “buscar un sentido no ya descontado, una respuesta no trivial a las cuestiones que ponen en crisis nuestra fe, nuestra fidelidad y nuestra razón”.
 
“Para entrar en el misterio- continuó- se necesita humildad, la humildad de abajarse, de apearse del pedestal de nuestro yo, tan orgulloso, de nuestra presunción”, insistió
 
Luego, hizo referencia a “la humildad para redimensionar la propia estima”, reconociendo lo que “realmente somos: criaturas con virtudes y defectos, pecadores necesitados de perdón”.
 
“Para entrar en el misterio hace falta este abajamiento, que es impotencia, vaciándonos de las propias idolatrías… adoración. Sin adorar no se puede entrar en el misterio”, agregó.
 
El rito ha iniciado en el atrio de la Basílica de San Pedro con la bendición del fuego y la preparación del cirio pascual.
 
El Pontífice ha administrado los sacramentos de la iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y la Eucaristía) a 10 fieles recién convertidos provenientes de Italia, Portugal, Albanía, Kenia y Camboya, al mismo tiempo que celebraban junto a él, cardenales, obispos y sacerdotes.
 
Este rito se ha cumplido sucesivamente a la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Bautismal y de la procesión hacía el Altar con el cirio pascual encendido y el canto del Exsultet (canto litúrgico de Pascua). 

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