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Lectio Divina: Viernes Santo Ciclo B

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Aleteia Team - publicado el 03/04/15

  19,5: Salió Jesús afuera, con la corona de espinas y el manto rojo.
   Pilato les dice:
   —Aquí tienen al hombre.
  19,6: Cuando los sumos sacerdotes y los policías del templo lo vieron, gritaron:
   —¡Crucifícalo, crucifícalo!
   Les dice Pilato:
   —Tómenlo ustedes y crucifíquenlo, que yo no encuentro en él ningún motivo de condena.
  19,12: A partir de entonces, Pilato procuraba soltarlo, mientras los judíos gritaban:
   —Si sueltas a ése, no eres amigo del César. El que se hace rey va contra el César.

 19,14: Era la víspera de Pascua, al mediodía. Dice a los judíos:
   —Ahí tienen a su rey.
  19,15: Ellos gritaron:
   —¡Afuera, afuera, crucifícalo!
   Les dice Pilato:
   —¿Voy a crucificar a su rey?
   Los sumos sacerdotes contestaron:
   —No tenemos más rey que el César.
  19,16: Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Se lo llevaron; 19,17: y Jesús salió cargando él mismo con la cruz, hacia un lugar llamado La Calavera, en hebreo Gólgota.19,18: Allí lo crucificaron con otros dos: uno a cada lado y en medio Jesús.
  19,19: Pilato había hecho escribir un letrero y clavarlo en la cruz. El escrito decía: Jesús el Nazareno, rey de los Judíos.
  19,25: Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María la Magdalena. 19,26: Jesús, viendo a su madre y al lado al discípulo predilecto, dice a su madre:
   —Mujer, ahí tienes a tu hijo.
  19,27: Después dice al discípulo:
   —Ahí tienes a tu madre.
   Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa.
  19,28: Después, sabiendo que todo había terminado, para que se cumpliese la Escritura, Jesús dijo:
   —Tengo sed.
  19,29: Había allí un jarro lleno de vinagre. Empaparon una esponja en vinagre, la sujetaron a una caña y se la acercaron a la boca.
  19,30: Jesús tomó el vinagre y dijo:
   —Todo se ha cumplido. Dobló la cabeza y entregó el espíritu.

  19,31: Era la víspera del sábado, el más solemne de todos; los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos para que no quedaran en la cruz durante el sábado.
  19,33: Al llegar a Jesús, viendo que estaba muerto, no le quebraron las piernas; 19,34: sino que un soldado le abrió el costado con una lanza. En seguida brotó sangre y agua.
  19,38: Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo clandestino de Jesús, por miedo a los judíos, pidió permiso a Pilato para llevarse el cadáver de Jesús. Pilato se lo concedió. Él fue y se llevó el cadáver. 19,39: Fue también Nicodemo, el que lo había visitado en una ocasión de noche, llevando cien libras de una mezcla de mirra y áloe.
  19,40: Tomaron el cadáver de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos.
  19,41: En el lugar donde había sido crucificado había un huerto y en él un sepulcro nuevo, en el que nadie había sido sepultado. 19,42: Como era la víspera de la fiesta judía y como el sepulcro estaba cerca, colocaron allí a Jesús.
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

LECTURA: ¿Qué dice el texto?



Hoy es viernes Santo, es el día de la Cruz, la misión de Cristo asumida plenamente a través de ella. Hoy la Iglesia no celebra la misa, sino que adora la Cruz, de la que por ella nace la eucaristía, y la vida nueva que nos salva del pecado de la muerte. No se adora a la cruz como una simple madera, es para los cristianos el árbol de la vida, que nos redime y renueva.

La lectura de este día nos introduce en el largo camino de Jesús a la cruz, el camino a la aceptación de su “hora”. En cada versículo es notoria la descripción que hace el autor del evangelio, en este caso San Juan, sobre la dimensión humana de Jesús, sus dolores, padecimientos y preocupación. El tambien experimenta la soledad, la angustia y hasta la sed. En este camino particular de Jesús a la cruz, nos acerca a nuestra propia realidad de dolor y sufrimiento, de caída y elevación, de cansancio y de sed.

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biblia
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