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¿Qué hacer ante un embarazo ectópico?

© ellepigrafica / SHUTTERSTOCK
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Uno de los casos en los que hay serio peligro para la vida de la madre

Por Julio Tudela y Justo Aznar, Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia

¿Qué es el embarazo ectópico?

En ocasiones muy raras, el embrión que comienza su existencia tras la fecundación de un óvulo por un espermatozoide, no logra llegar hasta el útero y se implanta  en la trompa de Falopio,  lugar de tránsito hacia la cavidad uterina, que no está biológicamente capacitado para sostener un embarazo.  Dado que la elasticidad de la pared de este conducto es limitada, el aumento de volumen del feto en crecimiento provocará inevitablemente su rotura, poniendo en peligro la vida de la madre, además de causar la muerte del feto.

Cuando el embrión se implanta en el lugar equivocado, ya sea la trompa de Falopio o el abdomen, el embarazo recibe el nombre de “ectópico” (fuera de su lugar).  El 97 por ciento de todos los embarazos ectópicos se dan en la trompa de Falopio. 

¿Qué soluciones hay para afrontarlo?

De los cuatro procedimientos utilizados más comúnmente para tratar los embarazos ectópicos, tres de ellos presentan objetivas dificultades éticas, mientras que solamente uno resultaría aceptable moralmente.

El primer tratamiento implica el uso de metotrexato, que, cuando es utilizado, se dirige hacia las células de rápido crecimiento provocando su muerte, especialmente  las trofoblásticas (precursoras de la placenta), que son las que adhieren el embrión a la pared de la trompa de Falopio.  Hay quienes opinan que es posible que este medicamento se dirija preferentemente a dichas células, distintas del resto del embrión, así que podría considerarse que sólo  “indirectamente”  termina con la vida del mismo.  Otros, sin embargo, piensan que estas células trofoblásticas son de hecho parte del embrión (producidas por el embrión, no por la madre), de manera que el metotrexato en realidad afecta a un órgano vital del embrión causándole la muerte.  

Otra técnica moralmente problemática es la salpingostomía, que consiste hacer un corte a lo largo la trompa de Falopio y extraer el embrión, que naturalmente morirá de inmediato, cerrándose el conducto tubárico con una sutura. Esta  solución, al igual que el uso de metotrexato, deja la trompa de Falopio en gran parte intacta para posibles embarazos futuros, pero también plantea serias objeciones morales pues dicha intervención está directamente dirigida a extirpar el embrión de la trompa provocando su muerte. 

De todas formas se admite que estas técnicas generalmente dejan cicatrices en la trompa de Falopio, aumentando así las posibilidades de que un próximo embarazo pueda presentar el mismo problema de anidamiento ectópico.

Una tercera solución consiste en extirpar la trompa de Falopio, que contiene al embrión anidado en la misma. Este procedimiento se denomina salpingectomía. El momento de hacerlo -dado que casi la mitad de los casos de embarazos fuera de su lugar se resuelven por sí mismos, sin necesidad de ninguna intervención, cuando el bebé muere de manera natural-, vendría indicado por la evidencia de un adelgazamiento en la pared de la trompa que favoreciera su ruptura, debido al incremento de la presión ejercida por el embrión y su trofoblasto, ambos en crecimiento. 

En este caso, la muerte del embrión no es el efecto directamente buscado con la intervención, sino extirpar la trompa antes de que se produzca su estallido. Este caso se podría considerar como una acción de doble efecto, uno positivo y otro negativo pero no deseado, por lo que se podría considerar éticamente correcta, ya que la intención del médico se dirige a conseguir el efecto bueno (quitar el tejido dañado de la trompa), mientras que el efecto malo sólo se tolera (la muerte del feto ectópico). 

En este sentido es importante resalar que el médico está actuando directamente sobre la trompa de Falopio (una parte del cuerpo de la madre) y no directamente sobre el feto.  Otro elemento importante para establecer un juicio ético, es que la muerte del feto no es el medio que hace posible la curación de la madre. Se recurriría al mismo procedimiento curativo si lo que estuviera dentro de la trompa de Falopio fuese un tumor y no un feto.  Lo que cura a la madre es la extirpación de la trompa, no la muerte subsiguiente del bebé.

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