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Trata de personas: Mi arduo camino desde que salí de ese infierno

© Rod Waddington / Flickr / CC
Uganda
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Bekunda Sundey explica cómo ha logrado superar sus traumas y su sueño para ayudar a las víctimas

Bekunda Sundey es uno de los pocos afortunados que consiguió escapar de su pasado y hoy en día ya está recuperado. Por desgracia, hay muchos niños que como él fueron secuestrados y forzados a convertirse en niños soldado, y que no han podido recuperarse de las secuelas psicológicas.
 
Sundey es un joven ugandés que fue secuestrado por un grupo de rebeldes cuando era todavía un niño. Tras años de sufrimiento, ya como adulto, consiguió salir del infierno que era su día a día para empezar una nueva vida. Pero algo no iba bien. Había perdido la sensibilidad, ya no era el mismo.

Ni siquiera él entendía el motivo de su comportamiento. Se irritaba por casi nada, cambios de humor constantes y se sentía emocionalmente desequilibrado. Fue ingresado en el Hospital de Butabika.
 
Butabika es el hospital referente en todo Uganda en lo que respecta a salud mental, según el criterio del Ministerio de Salud de Uganda. El centro sanitario se encuentra en el barrio de Butabika (del que recibe el nombre), en Kampala, la ciudad más grande del país. Allí, Sundey se hizo pruebas para saber que le ocurría.

"Se dieron cuenta de que no estaba loco sino que había actuado de esta manera a causa de la situación por la que había pasado. Fui trasladado al departamento postraumático. Se dieron cuenta de que había sufrido un traumatismo después de lo que me pasó. Seguía siendo consciente de mi situación pero tenía ciertas lagunas mentales", explica el ugandés.
 
Sundey necesitó un tratamiento intensivo de varios meses en el que se le administraron varios tipos de medicamentos  y terapia psicológica para que pudiese superar sus traumas. No obstante, el paso definitivo para poder superar su pasado traumático dependía de él.

Los médicos le pedían que hablase con la gente de lo que le pasó, porque sólo aceptando el problema y hablando de ello sin tabúes podría superar su problema: "Me aconsejaron que compartiese mi historia con el resto de pacientes. Incluso las visitas me dieron ese consejo. Esta gente trabajó duro conmigo durante 3 meses, lo que fue muy positivo."
 
El caso de Sundey no es más que uno entre miles. La OIM (Organización Internacional para las Migraciones) sostiene que las fronteras perforadas de Uganda facilitan las actividades trasfronterizas ilegales de este tipo. Asimismo, informan también de que entre 2008 y 2013 identificaron y ayudaron a 72 ugandeses que estaban siendo víctimas de la trata de personas.

Para poner fin a este abuso, la OIM publicó un informe en el último cuatrimestre del año pasado criticando esta situación y anunciando que colaboraría con la Interpol creando una programa llamado STOP (Smuggling Training and Operation Program). Esta iniciativa ha sido la primera en el país africano.
 
En STOP participaron, entre otros, el grupo de trabajo de la Interpol que gestiona los problemas fronterizos (IBMTF), la Dirección de Inmigración y Ciudadanía de Control (DCIC), la policía de Uganda, la organización de seguridad interna y la organización de defensa externa.

Hasta 22 participantes hicieron su particular aportación, tanto teórica sobre los operativos en la lucha contra el tráfico ilegal de seres humanos, como práctica con una sesión en el aeropuerto de Entebbe para poder aplicar lo aprendido durante la sesión.
 
Serían necesarios más centros como el de Butabika, donde las víctimas puedan ser tratadas con un seguimiento personal que garantice su recuperación.

"Si Dios me bendice quiero abrir una organización. Una organización en Uganda que tenga un centro de recepción para personas víctimas de la trata porque este problema no acaba hoy. Mi salud hoy está bien, mi cuerpo está bien, mi sangre está limpia. Supongo que he sobrevivido a esto para ser testimonio vivo de lo que ocurre, y no quiero seguir en silencio", asegura Sundey.
 
El Papa Francisco hizo el pasado 8 de febrero un llamamiento a los gobiernos para que combatan la “herida abierta” del tráfico de personas.

Durante el rezo del Ángelus pidió encarecidamente a los máximos responsables de todos los gobiernos que ayuden a “tantos hombres, mujeres y niños esclavizados, explotados, abusados como instrumento de trabajo o de placer, con frecuencia torturados y mutilados”.

El día 8 de febrero es el día de la lucha contra la trata de personas. En esta fecha se rememora la figura de santa Josefina Bakhita, una esclava sudanesa que consiguió en Italia su liberación y que se convirtió en un referente para el resto de personas sometidas.

Por Manu Arias

 
 
 
 

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