Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
lunes 29 noviembre |
San Saturnino de Tolosa
Aleteia logo
Espiritualidad
separateurCreated with Sketch.

La caridad cristiana en el modo de hablar

© igor.stevanovic / SHUTTERSTOCK

Opus Dei - publicado el 17/03/15


Hay que tener en cuenta además el efecto devastador que tiene esta conducta en la vida familiar, social y eclesial; se trata de una lluvia fina que parece inocente pero corroe todo: Que cada uno se pregunte hoy: ¿hago crecer la unidad en la familia, en la parroquia, en la comunidad, o soy un hablador, una habladora? ¿Soy motivo de división, de malestar?

¡Vosotros no sabéis el daño que hacen a la Iglesia, a las parroquias, a las comunidades, las habladurías! ¡Hacen daño! Las habladurías hieren. Un cristiano, antes de parlotear, debe morderse la lengua (Homilía, 25.IX.2013).

La difamación y la necesidad de reparar

Es bueno tener presente que no basta que algo sea o parezca verdad para que se pueda divulgar sin más consideraciones. “El derecho a la comunicación de la verdad no es incondicional. Todos deben conformar su vida al precepto evangélico del amor fraterno. Este exige, en las situaciones concretas, estimar si conviene o no revelar la verdad" (Catecismo, n. 2488).

Muchas veces el supuesto interés informativo (tanto del emisor como del receptor) es en realidad el disfraz de una curiosidad irrespetuosa, que deriva con frecuencia en cotilleos o en habladurías, en insinuaciones y afirmaciones calumniosas sobre personas e instituciones, que se extienden después sin que haya muchas posibilidades de rectificarlas.

Por ese motivo, en esos casos la reparación es un deber de conciencia. Así lo recuerda el Catecismo: “Toda falta cometida contra la justicia y la verdad entraña el deber de reparación aunque su autor haya sido perdonado. Cuando es imposible reparar un daño públicamente, es preciso hacerlo en secreto.

Si el que ha sufrido un perjuicio no pude ser indemnizado directamente, es preciso darle satisfacción moralmente, en nombre de la caridad. Este deber de reparación concierne también a las faltas cometidas contra la reputación del prójimo" (n. 2487).

Merece la pena revisar, por tanto, nuestra actitud ante la ligereza con que se suele tratar en conversaciones y comentarios —también entre cristianos— la intimidad y la fama de los demás, quizá alegando como justificación que uno o una se está limitando a repetir lo que cuentan las noticias, ¡o los rumores!

Las habladurías —afirmaba el Papa— hieren, son bofetadas a la buena fama de una persona, son bofetadas al corazón de una persona (Homilía, 12.IX.2014). Podemos pensar también en nuestro modo de reaccionar ante la desenvoltura con que se acepta como cosa normal criticar a las personas (desde la vecina de arriba hasta el político o el futbolista que sale en la televisión), de palabra o por escrito, de manera agria o malévola, sin comprensión, llegando con gran naturalidad hasta la detracción y el insulto, sin la menor posibilidad de que la crítica sea constructiva para nadie.

¿Qué buscamos? ¿Qué ganan los demás, cuando difundimos esas noticias o rumores, sin saber exactamente qué hay de verdadero en ellos? Porque, de hecho, incluso la información verdadera que conocemos sobre los demás debe ser manejada con prudencia y discreción, para no difamar ni escandalizar o provocar otros daños (cfr. Catecismo, nn. 2477 y 2479).

Fácilmente dejamos que se adormezca nuestra sensibilidad para rechazar esos comportamientos, o para advertir que quizá estamos cayendo también en ellos. Y si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se la salará? (Mt 5, 13). Somos los cristianos los que tenemos la misión, y la gracia para llevarla a cabo, de mantener en el mundo el aire libre y limpio de la verdad.

Hoy, cuando el ambiente está lleno de desobediencia, de murmuración, de trapisonda, de enredo, hemos de amar más que nunca la obediencia, la sinceridad, la lealtad, la sencillez: y todo, con sentido sobrenatural, que nos hará más humanos (Forja, n. 430).

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
Tags:
caridad
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.