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Papa Francisco: Jesús no engaña. El camino de Jesús siempre lleva a la felicidad

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CTV
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Recuerdo y llamamiento para el drama de Iraq y Siria y “la tensión aguda” en Venezuela

Queridos hermanos y hermanas:

El domingo pasado la liturgia presenta a Jesús tentado por Satanás en el desierto, pero victorioso sobre la tentación. A la luz de este Evangelio, tomamos nuevamente conciencia de nuestra condición de pecadores, pero también de la victoria sobre el mal ofrecido a cuantos emprenden el camino de la conversión y, como Jesús, quieren hacer la voluntad del Padre.

En este segundo domingo de Cuaresma, la Iglesia nos muestra la meta de este camino de conversión, es decir la participación a la gloria de Cristo, que resplandece en el rostro de su Siervo obediente, que murió y resucitó por nosotros.

La página evangélica narra el acontecimiento de la Transfiguración, que se coloca en la cumbre del ministerio público de Jesús. Él está en camino hacia Jerusalén, donde se cumplirán las profecías del "Siervo de Dios" y se consumirá su sacrificio redentor.

La multitud, de frente a la perspectiva de un Mesías que contrasta con sus expectativas terrenales, lo abandonaron. Incluso los Apóstoles no entendían las palabras con las que Jesús anuncia los resultados de su misión en la pasión gloriosa. Jesús entonces muestra a Pedro, Santiago y Juan, un anticipo de su gloria, para confirmarlos en la fe y alentarlos a seguirlo en el camino de la Cruz.

En un alto de la montaña, inmerso en la oración, se transfiguró delante de ellos: su rostro y toda su persona irradian una luz brillante. Los tres discípulos están asustados, mientras una nube los cubre y resuena desde lo alto- como el Bautismo en el Jordán – la voz del Padre: "Este es mi Hijo amado, escuchadle" (Mc 9,7). Jesús es el Hijo hecho siervo, enviado al mundo para realizar a través de la Cruz el proyecto de la salvación. Su plena adhesión a la voluntad del Padre hace su humanidad transparente a la gloria de Dios, que es Amor.

Jesús se revela así como el icono perfecto del Padre, el resplandor de su gloria. Es el cumplimiento de la revelación; por eso junto a Él transfigurado aparecen Moisés y Elías, que representan la ley y los profetas.

La consigna para los discípulos y para nosotros es esta: "Escúchenlo!". . Escuchar a Jesús. Es Él el Salvador: síganlo.
Escuchar a Cristo, de hecho, comporta asumir la lógica de su misterio pascual, meterse en camino con Él para hacer de la propia existencia un don de amor a los demás, en dócil obediencia a la voluntad de Dios, con una actitud de desapego de las cosas mundanas y de i libertad interior. Se debe, en otras palabras, estar dispuesto a "perder la vida" (cf. Mc 8,35), para que se realice el plan divino de la salvación para todos los hombres.

El camino de Jesús siempre lleva a la felicidad. Jesús no engaña, si ha prometido la felicidad la dará.
Con Pedro, Santiago y Juan, subamos al monte de la Transfiguración y nos detengamos en la contemplación del rostro de Jesús, para recoger el mensaje y traducirlo en nuestras vidas; para que nosotros también podamos ser transfigurados por el Amor. Nos sostenga en este camino la Virgen María, que ahora invocamos con la oración del Ángelus.

Después del Angelus
 
Queridos hermanos y hermanas:

No se detienen, por desgracia, las noticias dramáticas de Siria e Irak, la violencia, secuestro de personas  y acoso contra los cristianos y otros grupos. Queremos asegurar a las personas involucradas en estas situaciones que no nos olvidamos de ellos, estamos cerca y oramos con insistencia para que pronto se ponga fin a la brutalidad intolerable de la que son víctimas. Junto con los miembros de la Curia Romana ofrecí esta intención en la última misa de los Ejercicios Espirituales, el viernes pasado. Al mismo tiempo invito a todos, según su posibilidad, a trabajar para aliviar el sufrimiento de los que están en aflicción, muchas veces sólo a causa de la fe que profesan.

Deseo recordar también a Venezuela, que está viviendo de nuevamente momentos de tensión aguda. Rezo por las víctimas y, en particular, por el chico asesinado hace unos días en San Cristóbal. Exhorto a todos a rechazar la violencia y respetar la dignidad de cada persona y de la sacralidad de la vida humana y animo a tomar un camino común por el bien del país, abriendo espacios para el encuentro y el diálogo sincero y constructivo. Encomiendo a ese amado país a la intercesión materna de la Virgen de Coromoto.

Dirijo un cordial saludo a todos ustedes – familias, grupos religiosos, asociaciones – peregrinos en Roma, Italia y otros países.

Saludo a los fieles de San Francisco, California, y los jóvenes de las parroquias de la isla de Formentera.
Grupos Wave Fontaneto d’Agogna y Montello; el Departamento de Tassullo Fuego; y los chicos de Zambana.
Les deseo a todos un buen domingo. No se olviden de orar por mí. Buena almuerzo y adiós

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