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Argentina: El puntapié para la ley de “matrimonio igualitario” fue un engaño de una pareja que no era

Guillaume Paumier
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La primera pareja de argentinos que logró una definición judicial para contraer matrimonio en un registro civil de su país, ni siquiera era pareja. Se casaron por “la causa”.

Los actores cambiaron, y mucho. Finales de 2009. Alex Freyre y José María di Bello, presentación judicial de por medio, habían logrado que un registro civil de la ciudad de Buenos Aires los convierta en la primera pareja integrada por personas del mismo sexo en ser considerada matrimonio, ante la ley argentina.

Le tocaba al jefe de Gobierno de la Ciudad Mauricio Macri, hoy fuerte candidato a presidente, apelar. No lo hizo. En una reunión a solas con el entonces Arzobispo de Buenos Aires cardenal Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, éste le hizo ver que “había faltado gravemente a su deber de gobernante y custodio de la ley”, ya que una jueza de primera instancia no puede ir por sobre la constitución y los códigos nacionales.

Finalmente, otra instancia judicial frenó ese casamiento en la ciudad. Pero intempestivamente, la pareja de Freyre y di Bello consiguió que un registro civil de la provincia de Tierra del Fuego los case. Con ese precedente judicial, en menos de un año, un congreso argentino con varias irregularidades y actitudes de obsecuencia para con la presidenta argentina, sancionó la denominada “ley de Matrimonio igualitario”.

Pero la “historia de amor” de Freyre y di Bello, bandera de muchos para solicitar los cambios necesarios para que en la Argentina se permita el matrimonio entre personas del mismo sexo, no fue real. No eran pareja estable. Menos hoy, que están en proceso de divorcio. Ambos se ofrecieron como voluntarios para impulsar la “causa”, ante la ausencia de parejas dispuestas a enfrentar el raid mediático que suponía.

Así lo confirmó di Bello, ante la publicación del periodista Bruno Bimbi, quien reveló como se concibió la estrategia judicial que desencadenó en la ley de matrimonio. El artículo completo de Bimbi puede leerse aquí: http://blogs.tn.com.ar/todxs/2015/02/27/alexfreyre/

Además, Bimbi narró cómo desde el gobierno argentino se financió un estudio secreto encargado a una consultora para saber qué pensaba la población del matrimonio gay. El mismo Bimbi, promotor de esa ley, había participado de las preguntas para las encuestas.

La verdadera historia, conocida por muchos que la confirmaron luego de que Bimbi la revelase, no trascendió durante este tiempo, en el que Freyre elevó su perfil hasta convertirse en un militante kirchnerista a ultranza. Desde feroces disputas contra políticos como Gabriela Michetti que osaron cuestionar la posibilidad de adopción de parte de parejas del mismo sexo, hasta agresivos comentarios contra quienes se manifestaron pacíficamente pidiendo justicia por la muerte del fiscal Alberto Nisman, el alto perfil de Freyre terminó ofendiendo a varios de sus compañeros de militancia. Para Bimbi, “eso que al principio había sido por una causa justa acabó transformándose en el show mediático de una persona ambiciosa, que se creyó el personaje y lo usó para sacar rédito”.

El caso que cambió la historia

Independientemente de la polémica, la estrategia de Freyre y di Bello fue efectiva. El cardenal Bergoglio alertaba entonces que las consecuencias derivadas de la autorización judicial de ese casamiento, constituía “un signo de grave ligereza” y “serio antecedente legislativo para nuestro país y para toda Latinoamérica".

El mismo Bergoglio, que firmó ese comunicado en conjunto con sus obispos auxiliares, acompañó a los laicos que, desde distintas asociaciones y entidades y en conjunto con personas de distintos credos, intentaron el año siguiente impedir la promulgación de la ley de “matrimonio igualitario”, consecuencia directa de ese fallo judicial.

Si bien la senadora Liliana Negre de Alonso logró que se debatiese en todo el país, y en cada provincia visitada

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