Aleteia logoAleteia logoAleteia
jueves 02 diciembre |
Santa Viviana
Aleteia logo
Viajes
separateurCreated with Sketch.

La catedral de Córdoba (3): mucho más que una mezquita

© Paolo Trabattoni

María Angeles Corpas - publicado el 27/02/15

2. De símbolo andalusí a patrimonio de la Humanidad

La mezquita fue el resultado de sucesivas ampliaciones entre los siglos VIII y X. En dos grandes zonas: el patio de las abluciones (sahn), hoy de los Naranjos y la sala de oración (haram), un gran bosque de columnas que forman hileras paralelas.

El patio debe su nombre actual a los naranjos plantados en el siglo XVIII. Tiene una zona porticada y en él se ubicaba el alminar. La característica estética más señera de la sala hipóstila es la bicromía rojiblanca de las dovelas de los arcos de herradura, las columnas de mármol, jaspe y granito y el extraordinario mihrab de estilo bizantino sobre fondo dorado y plateado.

Con el tiempo se convirtió en la mayor mezquita tras la de La Meca, solo superada después por la Azul de Estambul, una primacía en el Islam occidental que procedía no sólo de su tamaño sino también de su preponderancia como centro político y cultural andalusí.

Ante las necesidades de una comunidad en expansión, Abderramán I, primer emir omeya, impulsó las obras de la mezquita desde el 785. Se realizaron once naves divididas en doce tramos aprovechando mucho material de acarreo de construcciones visigodas y romanas precedentes.

La quibla se orientaba al sur y no hacia a La Meca, lo que se ha explicado por razones de carácter dinástico (el camino de Siria) o bien por respetar el sentido de la antigua ciudad romana.

Con Hisham I se edificó un primer alminar. Abderramán II propuso una extensión de ocho tramos desde el 833. En el interior destaca la bicromía de las dovelas, piezas que componen los arcos. En rojo las de ladrillo y en blanco las de piedra caliza.

Abderramán III amplió el patio y erigió el alminar hoy contenido en la torre campanario ubicada en el patio. En el siglo X, Alhakén II amplió en doce tramos más y desarrolló la macsura, zona rectangular adosada al muro de la quibla dedicada al califa, señalada por tres filas de arcos polilobulados que se enlazan y que dispone de cuatro lucernarios.

También se edificó el mihrab, de planta octogonal con cúpula de concha y ricos y coloridos mosaicos bizantinos. Algunos de los capiteles se cuentan entre los más destacados por su delicada talla, similar a los de Medina Azahara. La última ampliación (Almanzor, fines de siglo X) fue la más extensa (8 naves) y se hizo en la zona este, no hacia el sur. La dicromía de las dovelas era cromática (rojo azagra) y no material.   

Con la Reconquista de la ciudad por el rey Fernando III el Santo, el templo se consagra nuevamente al culto cristiano en 1239, bajo una advocación mariana.

Hubo algunas adaptaciones como la Capilla Real de 1371. La decisión de construir una catedral sin destruir el edificio islámico, sino superponiéndola fue polémica en el período de Carlos V.

En 1523 se inició la obra del crucero, la capilla mayor y el coro. El encargo del obispo Alonso Manrique fue desarrollado por el arquitecto Hernán Ruiz el viejo y su hijo Hernán Ruiz II. Con una planta basilical cruciforme, el estilo utilizado es el propio del periodo en la transición desde el gótico al renacimiento.

En las capillas laterales se enterraron grandes personalidades, como los reyes castellanos Fernando IV y su hijo Alfonso XI, posteriormente trasladados a una iglesia cercana en el siglo XVIII.

3. Un bien cultural custodiado por la Iglesia

El edificio fue declarado “bien de interés cultural” español en 1882. En 1984 fue incluido en el listado del patrimonio cultural de la Humanidad de la UNESCO, que diez años más tarde extendió la declaración al centro histórico de Córdoba.

Entre otras repercusiones, esta declaración supuso un estímulo para el conjunto como polo de atracción del turismo cultural y un mayor compromiso para protegerlo.

  • 1
  • 2
  • 3
Tags:
catedralislamturismo religioso
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.