¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

¿Escoger sufrir puede tener sentido?

Holy Steps
Comparte

Por qué algunos católicos hacen penitencia si Jesús pidió misericordia y no sacrificios

Hablar de penitencia en pleno siglo XXI podría ser como hablar de escribir jeroglíficos. Lo más común hoy es que si se acepta un sufrimiento sea el que se ofrece al dinero, la fama y la belleza física.

El sufrimiento que nos lleva a “ser” está en segundo plano, mientras el sufrimiento que nos lleva a “parecer” se comprende y se fomenta.

Sufrir y ofrecer este sufrimiento a Dios parece impensable. Para convencernos que mejor dedicarnos a otras cosas, se suele replicar con una frase del Evangelio: “misericordia quiero y no sacrificios”  (Mt 9, 13), que se entiende como quedarnos con las tolerancias y desafectos.

Pero Cristo nos señaló que tendríamos que cargar con nuestra cruz y negarnos a nosotros mismos. ¿No son estas indicaciones verdaderos sacrificios?

¿No es la verdadera misericordia el mayor de los sacrificios? ¿A qué se refiere Cristo entonces con el rechazo a los sacrificios?

En la religión judaica que conoció Cristo, los sacrificios eran siempre actos externos al ser humano. Se sacrificaban animales para simbolizar el sacrificio interior, pero se les olvidaba que un signo que no tiene contenido verdadero es una mentira.

¿Cómo aplicar esto a nuestra Cuaresma?

En la Cuaresma está simbolizada esta vida laboriosa, que tiene necesidad de continencia para mantenerse, ayuna de la amistad del mundo‪ #‎SanAgustin (Carta 55,15)

San Agustín señala el sentido de la Cuaresma: el esfuerzo que conlleva alejarse de las tolerancias y desafectos de la sociedad. Dejar de trabajar por las apariencias y empezar a trabajar nuestro “ser”.

¿Cómo trabajar nuestro interior?

Lo que somos, nuestra naturaleza, sólo puede ser transformada por Cristo a través de la Gracia. Nuestra voluntad debe unirse a la de Dios, para permitir que la Gracia nos transforme.

Se trata de deshacernos de miedos y recelos a la acción del Espíritu en nosotros. La penitencia es precisamente la acción voluntaria de negarse a sí mismo, tomar nuestra cruz y seguir a Cristo. 

Te puede interesar:
La gracia es la clave
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.